EL IMPACTO DE LAS DECISIONES.


Por: Ermis Castillo
Evangelista y Cantante 

Eclesiastés 10:1

“Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura al que es estimado como sabio y honorable.”

La vida está marcada por decisiones. Algunas parecen insignificantes, pero con el paso del tiempo revelan el enorme poder que tienen para construir o destruir nuestro futuro. El sabio Salomón compara una pequeña insensatez con unas cuantas moscas muertas que arruinan un perfume de gran valor. De la misma manera, una sola decisión equivocada puede empañar años de esfuerzo, buen testimonio, credibilidad y honor.

Las decisiones que transforman una vida rara vez son espectaculares. Generalmente nacen en lo cotidiano: elegir decir la verdad cuando la mentira parece más fácil, guardar silencio cuando el enojo impulsa a hablar, actuar con integridad cuando nadie nos observa o permanecer fieles a nuestros principios cuando hacerlo implica un sacrificio. Son esas pequeñas elecciones las que, día tras día, forman un carácter sólido y una vida de influencia positiva.

Muchas grandes caídas no comenzaron con errores gigantescos, sino con pequeñas concesiones repetidas. Lo que hoy parece una “pequeña locura” puede convertirse mañana en una pérdida irreparable. El pecado, la falta de prudencia o una decisión tomada sin pensar suelen iniciar como algo aparentemente inofensivo, pero sus consecuencias pueden alcanzar dimensiones que nunca imaginamos.

La verdadera sabiduría consiste en detenerse a reflexionar antes de actuar. Cada decisión fortalece o debilita nuestro carácter, y cada elección contribuye a construir o deteriorar el buen nombre que tanto tiempo ha costado formar. Así también se edifican las familias, las empresas, las instituciones e incluso las naciones: decisión tras decisión.

Cada día Dios coloca delante de nosotros el privilegio de elegir. Nuestras decisiones de hoy determinarán gran parte de los resultados de mañana. Por eso, cuidemos el “perfume” de nuestra vida, recordando que un buen nombre tarda años en construirse, pero puede verse afectado por un solo acto de insensatez.

Hoy Dios sigue ofreciendo el mejor camino. Elige caminar con Él. Haz de Cristo el Perfumista de tu vida, para que sea Él quien moldee tu carácter, guíe tus decisiones y preserve el buen aroma de tu testimonio. Sin duda, será la decisión más sabia que podrás tomar.


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