Escuela Sabática de Adultos
Semana del 6 al 12 de junio de 2026
Texto para Memorizar
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).
Este texto constituye una de las promesas más consoladoras de las Escrituras. No significa que todo lo que sucede sea bueno en sí mismo, sino que Dios, en su soberanía y amor, puede transformar incluso las pruebas, las pérdidas y los sufrimientos en instrumentos para el desarrollo del carácter cristiano. La doctrina adventista enseña que vivimos en un mundo afectado por el pecado y el gran conflicto entre Cristo y Satanás; por ello, las dificultades forman parte de la experiencia humana. Sin embargo, Dios sigue guiando la historia y la vida de sus hijos hacia el cumplimiento de su propósito eterno.
Sábado
Desde la entrada del pecado en el mundo, la humanidad ha experimentado dolor, enfermedad, sufrimiento y muerte. Muchas personas se preguntan por qué Dios permite que sus hijos enfrenten dificultades si Él es amoroso y todopoderoso. La Biblia responde mostrando que vivimos en medio del gran conflicto entre el bien y el mal. Satanás procura destruir la confianza de los seres humanos en Dios, mientras que Cristo trabaja para restaurar en nosotros su imagen y prepararnos para la eternidad.
La lección “Contratiempos” nos enseña que los obstáculos de la vida no necesariamente representan el abandono divino. Con frecuencia, Dios permite ciertas pruebas para fortalecer nuestra fe, purificar nuestro carácter y enseñarnos a depender completamente de Él. A través de las experiencias de los discípulos, Job, la mujer enferma y los caminantes de Emaús, aprendemos que los momentos difíciles pueden convertirse en oportunidades para experimentar la gracia y el poder de Dios.
Domingo
La Tormenta Revela Nuestra Fe
Lectura Bíblica: Marcos 4:35-41
La tormenta en el mar de Galilea representa las pruebas inesperadas que llegan a la vida de todo creyente. Los discípulos habían obedecido la orden de Jesús de cruzar al otro lado del lago; sin embargo, aun estando dentro de la voluntad divina, enfrentaron una situación que amenazaba sus vidas.
Desde la perspectiva adventista, este episodio demuestra que la obediencia a Dios no garantiza la ausencia de dificultades. El pueblo de Dios sigue viviendo en un mundo caído donde existen problemas, enfermedades y sufrimientos. Sin embargo, Cristo está presente en la embarcación de nuestra vida.
Cuando Jesús calmó la tormenta, no solamente mostró su poder sobre la naturaleza, sino también su autoridad como Creador del universo. La pregunta que hizo a los discípulos: “¿Por qué estáis así amedrentados?” revela que la fe debe permanecer firme incluso cuando las circunstancias parecen adversas.
La mayor lección de este relato es que Dios puede no eliminar inmediatamente nuestras pruebas, pero siempre nos acompaña durante ellas. La verdadera fe consiste en confiar en Dios aun cuando no entendemos lo que está ocurriendo.
Lunes
La Fe que Toca a Cristo
Lectura Bíblica: Marcos 5:21-34
La mujer que padecía flujo de sangre durante doce años representa a toda persona que reconoce su incapacidad para salvarse por sí misma. Había gastado todos sus recursos buscando una solución humana, pero ninguna había funcionado.
Doctrinalmente, esta experiencia ilustra la impotencia humana frente al pecado. Ningún esfuerzo propio puede producir salvación. Solamente Cristo tiene el poder para restaurar completamente al ser humano.
La fe de esta mujer fue sencilla pero profunda. Ella creyó que si tan solo tocaba el manto de Jesús sería sana. Cuando lo hizo, el poder divino fluyó hacia ella.
La Iglesia Adventista enseña que la fe genuina no es solamente creer que Dios existe, sino confiar plenamente en sus promesas y actuar conforme a ellas. La mujer recibió la bendición porque ejerció una fe activa. Del mismo modo, los creyentes son llamados a acercarse diariamente a Cristo mediante la oración, el estudio bíblico y la dependencia total de su gracia.
Martes
Job y el Gran Conflicto
Lectura Bíblica: Job 19:23-27
El libro de Job ofrece una de las explicaciones más profundas sobre el problema del sufrimiento. Aunque Job desconocía lo que ocurría detrás de escena, la Biblia revela que su experiencia estaba relacionada con el gran conflicto entre Cristo y Satanás.
Satanás afirmaba que Job servía a Dios únicamente por las bendiciones que recibía. Por ello, se le permitió probar la fidelidad del patriarca. A pesar de perder bienes, salud y familiares, Job permaneció fiel.
La declaración: “Yo sé que mi Redentor vive” constituye una de las expresiones más extraordinarias de esperanza en toda la Biblia. Job comprendía que, aunque muriera, Dios tenía poder para restaurar su vida.
Esta enseñanza armoniza perfectamente con la doctrina adventista de la Segunda Venida de Cristo y la resurrección de los justos. Nuestra esperanza no está en esta vida temporal, sino en la promesa de que Jesús regresará para poner fin al pecado y establecer su reino eterno.
Miércoles
Jesús Camina con Nosotros
Lectura Bíblica: Lucas 24:13-27
Los discípulos que viajaban hacia Emaús estaban profundamente desanimados. Habían depositado sus esperanzas en Jesús, pero su muerte parecía haber destruido todos sus sueños.
Sin embargo, Cristo caminaba junto a ellos aunque no podían reconocerlo. Esta experiencia enseña una verdad fundamental: Dios continúa obrando incluso cuando no percibimos su presencia.
Muchas veces los creyentes atraviesan períodos de duda, dolor o confusión. En esos momentos pueden pensar que Dios los ha abandonado. No obstante, la experiencia de Emaús demuestra que Cristo permanece cerca de sus hijos y dirige los acontecimientos conforme a sus propósitos.
La comprensión correcta de las Escrituras transformó la tristeza de aquellos discípulos en gozo y esperanza. Esto resalta la importancia que la Iglesia Adventista concede al estudio profundo de la Biblia como fundamento de la fe.
Jueves
Todas las Cosas Ayudan a Bien
Lectura Bíblica: Romanos 8:18, 28
Pablo escribió estas palabras mientras enfrentaba persecuciones, sufrimientos y privaciones. Aun así, afirmó que los padecimientos presentes no son comparables con la gloria futura.
La doctrina adventista enfatiza que la historia humana avanza hacia un desenlace glorioso: el regreso de Cristo, la resurrección de los justos, la erradicación definitiva del pecado y la restauración de todas las cosas.
Por esta razón, el creyente puede enfrentar los contratiempos con esperanza. Dios utiliza las pruebas para desarrollar paciencia, humildad, dependencia y confianza. Muchas veces no comprendemos inmediatamente sus propósitos, pero un día veremos claramente cómo Él transformó cada dificultad en una bendición espiritual.
La vida cristiana no está centrada en las circunstancias temporales, sino en las realidades eternas prometidas por Dios.
Viernes
Reflexión y Aplicación Espiritual
La lección de esta semana nos recuerda que los contratiempos forman parte del proceso mediante el cual Dios prepara a su pueblo para el reino celestial. Las pruebas no son evidencia de abandono divino, sino oportunidades para desarrollar una fe más profunda.
Ellen G. White escribió que el carácter no se forma en los momentos de comodidad, sino durante las pruebas y dificultades. Cada desafío permite que el creyente aprenda a confiar más plenamente en Dios.
Cuando enfrentamos enfermedades, problemas familiares, dificultades económicas o crisis espirituales, debemos recordar que Cristo sigue siendo el mismo Salvador poderoso que calmó la tormenta, sanó a la mujer enferma, sostuvo a Job y acompañó a los discípulos de Emaús.
Reflexión final
La lección “Contratiempos” nos enseña que Dios nunca pierde el control de nuestra vida. Aunque no siempre entendamos sus caminos, podemos confiar en que Él dirige todas las cosas para el bien de quienes le aman.
Las pruebas de hoy son temporales, pero las promesas de Dios son eternas. Como adventistas del séptimo día, vivimos con la bendita esperanza del pronto regreso de Jesucristo, cuando todo sufrimiento terminará, el pecado será destruido para siempre y los redimidos vivirán eternamente en la presencia de Dios.
Hasta ese glorioso día, estamos llamados a permanecer firmes, confiando en que cada contratiempo puede convertirse en una oportunidad para crecer espiritualmente y prepararnos para encontrarnos con nuestro Salvador.







