Equipos nacionales e internacionales mantenían una carrera contra el tiempo en La Guaira después de los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5. El balance oficial había alcanzado 1,450 fallecidos y 3,150 heridos al 28 de junio.
Caracas, Venezuela. —Los operativos de búsqueda y rescate continuaban este domingo 28 de junio en las zonas más golpeadas por los dos poderosos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, mientras la aparición de sobrevivientes mantenía viva la esperanza entre miles de familias que aguardaban noticias de sus seres queridos. Reuters informó que el Gobierno venezolano contabilizaba al menos 33 personas rescatadas con vida durante el fin de semana.Los terremotos ocurrieron el miércoles 24 de junio. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró dos movimientos de magnitud 7.2 y 7.5, ocurridos con apenas segundos de diferencia en el norte de Venezuela, al oeste de Caracas. El organismo también advirtió sobre un riesgo significativo de deslizamientos provocados por los fuertes movimientos del terreno.
La Guaira concentra las labores de rescate
La Guaira se convirtió en una de las zonas más afectadas. Equipos venezolanos, voluntarios y brigadas extranjeras se desplegaron entre estructuras colapsadas mientras las réplicas dificultaban las operaciones. Reuters reportó que para ese momento habían llegado más de 2,600 rescatistas extranjeros, en medio de reclamos por la falta inicial de maquinaria pesada y recursos suficientes. Entre los países movilizados estuvo República Dominicana, que desplegó una misión internacional de asistencia humanitaria hacia Venezuela.Las labores permitieron localizar con vida a varios niños y adultos. Entre los rescates reportados se encontraba el de un niño de 11 años localizado mediante equipos especializados por una brigada colombiana, así como otro menor de la misma edad auxiliado por rescatistas mexicanos. Equipos estadounidenses también participaron en el rescate de un bebé entre los escombros.
La Associated Press documentó igualmente escenas de sobrevivientes extraídos de edificios destruidos en La Guaira y Catia La Mar, mientras familiares, vecinos y voluntarios participaban en la búsqueda ante la magnitud de la emergencia.
El balance de víctimas seguía aumentando
Al 28 de junio, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, situó el balance oficial en 1,450 fallecidos, 3,150 heridos y 12,721 desplazados, además de 774 edificios colapsados. Las autoridades advertían que las cifras podían continuar aumentando conforme avanzaran los trabajos entre los escombros.El número de personas cuyo paradero se desconocía era objeto de estimaciones muy diferentes. Mientras el Gobierno manejaba una cifra mucho menor de desaparecidos o atrapados, una plataforma promovida por la oposición registraba cerca de 50,000 personas sin localizar. Por tratarse de cifras discrepantes, deben presentarse claramente atribuidas y no como un único balance confirmado.
Las primeras 72 horas eran decisivas
El rescate de sobrevivientes se desarrollaba en una etapa crítica. Especialistas de equipos internacionales explicaron que, aunque es posible encontrar personas con vida varios días después de un terremoto, las probabilidades disminuyen considerablemente una vez transcurridas aproximadamente 72 horas.Aun así, los rescatistas continuaban trabajando entre estructuras inestables. Un padre y su hijo fueron extraídos con vida después de permanecer cuatro días atrapados en un edificio colapsado en La Guaira. La operación requirió alrededor de 12 horas y el uso de cámaras especializadas para avanzar cuidadosamente entre los escombros.
Una emergencia agravada por los daños estructurales
Además de la pérdida de vidas, los terremotos ocasionaron daños severos en viviendas, infraestructura y servicios. El USGS señaló que la secuencia sísmica podía desencadenar numerosos deslizamientos en las áreas afectadas, un peligro adicional para comunidades, carreteras y equipos de emergencia.La dimensión del desastre movilizó asistencia internacional y obligó a mantener refugios temporales para familias que habían perdido sus viviendas o no podían regresar a ellas por razones de seguridad.
Conclusión
Los rescates con vida representaron una señal de esperanza en medio de una tragedia que ya había dejado más de un millar de víctimas mortales. Sin embargo, el paso de las horas, la inestabilidad de las estructuras y la magnitud de los daños mantenían a los equipos de emergencia en una carrera contra el tiempo.Esta publicación recoge el balance disponible al 28 de junio de 2026. Las cifras posteriores corresponden a actualizaciones de una emergencia que continuó evolucionando durante las semanas siguientes.
Análisis | La Voz Nacional
La importancia periodística de esta historia no está únicamente en el número de sobrevivientes. El rescate de personas después de varios días bajo estructuras colapsadas permite mostrar la dimensión humana del desastre y, al mismo tiempo, explicar por qué la capacidad institucional, la disponibilidad de equipos especializados y la rapidez de respuesta son determinantes durante las primeras horas de una emergencia de gran escala.También resulta esencial tratar con cuidado las cifras de desaparecidos. Cuando las autoridades, organizaciones políticas y otras fuentes ofrecen balances diferentes, un medio responsable debe atribuir cada cifra y evitar presentarla como un hecho definitivo hasta que exista una consolidación verificable.

Redacción La Voz Nacional
Equipo Editorial | La Voz NacionalContenido elaborado y revisado por el equipo editorial de La Voz Nacional, comprometido con informar con responsabilidad, equilibrio e interés público.
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