La Voz NacionalActualidadRepública DominicanaÚLTIMA HORA

Muerte por infarto en República Dominicana: el desafío silencioso que sigue cobrando miles de vidas cada año.


Análisis de las causas médicas, el impacto social y económico, los desafíos del sistema de salud y las oportunidades para fortalecer la prevención cardiovascular en el país.


Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en la República Dominicana y constituyen uno de los mayores desafíos para el sistema sanitario nacional. Dentro de ese grupo, el infarto agudo de miocardio (IAM) representa una de las emergencias médicas más frecuentes y letales, debido a que requiere atención especializada en un tiempo muy limitado para reducir el daño irreversible al músculo cardíaco.

A pesar de los avances en cardiología intervencionista, la ampliación de las unidades de hemodinamia y los esfuerzos institucionales para fortalecer la atención de emergencias, especialistas coinciden en que la mayor parte de los infartos podría prevenirse mediante el control oportuno de los factores de riesgo cardiovasculares, la educación de la población y el acceso temprano a servicios de salud.

Este análisis examina la situación desde una perspectiva médica, social, económica y jurídica, incorporando información oficial y evidencia científica para comprender por qué el infarto continúa siendo una prioridad de salud pública en República Dominicana.


¿Qué es un infarto agudo de miocardio?

El infarto agudo de miocardio ocurre cuando una arteria coronaria se obstruye parcial o totalmente, interrumpiendo el flujo de sangre hacia una parte del corazón. Sin oxígeno suficiente, las células cardíacas comienzan a morir en pocos minutos, razón por la cual la rapidez del tratamiento resulta determinante para la supervivencia y la recuperación del paciente.

Las guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y de la American Heart Association (AHA) establecen que el objetivo debe ser restaurar la circulación mediante angioplastia primaria o trombólisis en el menor tiempo posible, debido a que cada minuto perdido incrementa el daño cardíaco permanente.


Panorama epidemiológico en República Dominicana

Diversos informes oficiales muestran que las enfermedades cardiovasculares mantienen desde hace años el primer lugar entre las causas de mortalidad del país.

Datos difundidos por el Ministerio de Salud Pública indican que las enfermedades isquémicas del corazón representan una proporción importante de las defunciones registradas anualmente, mientras que la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y los accidentes cerebrovasculares continúan entre las principales enfermedades crónicas que afectan a la población dominicana. 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también advierte que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en América Latina y el Caribe, donde el envejecimiento poblacional y los factores de riesgo asociados al estilo de vida incrementan progresivamente la carga sanitaria. 


H2: Factores que aumentan el riesgo de sufrir un infarto

Los especialistas identifican diversos factores de riesgo, muchos de ellos prevenibles.

H3: Factores modificables

  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes mellitus.
  • Colesterol elevado.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Tabaquismo.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Alimentación rica en grasas saturadas, sodio y azúcares.
  • Estrés crónico.

H3: Factores no modificables

  • Edad.
  • Sexo.
  • Antecedentes familiares.
  • Predisposición genética.

La combinación de hipertensión, obesidad y diabetes constituye actualmente uno de los principales desafíos para la salud pública dominicana.


El factor tiempo: la diferencia entre vivir o morir

En cardiología existe un principio ampliamente aceptado:

“El tiempo es músculo.”

Esto significa que mientras más tiempo permanezca obstruida la arteria coronaria, mayor será el daño irreversible al corazón.

Las recomendaciones internacionales establecen tiempos máximos para realizar una angioplastia primaria o iniciar tratamiento trombolítico, con el propósito de reducir la mortalidad y las complicaciones posteriores.

En República Dominicana, el Servicio Nacional de Salud (SNS) y la Sociedad Dominicana de Cardiología han impulsado el fortalecimiento del Código Infarto, una estrategia destinada a acelerar el diagnóstico, traslado y tratamiento oportuno de los pacientes con síndrome coronario agudo. 


Impacto social del infarto

El infarto no solo representa un problema clínico.

También genera profundas consecuencias sociales.

Muchas víctimas fallecen durante su etapa económicamente activa, dejando familias sin su principal sostén económico.

En los pacientes que sobreviven pueden aparecer:

  • discapacidad permanente;
  • incapacidad laboral;
  • depresión;
  • ansiedad;
  • deterioro de la calidad de vida;
  • necesidad de rehabilitación prolongada.

Estas consecuencias afectan tanto al paciente como a su núcleo familiar.


Impacto económico

Desde la perspectiva económica, el infarto representa una de las enfermedades más costosas para cualquier sistema sanitario.

Los costos incluyen:

  • hospitalización;
  • cuidados intensivos;
  • cateterismo cardíaco;
  • angioplastia;
  • colocación de stents;
  • medicamentos de alto costo;
  • rehabilitación cardiovascular;
  • consultas especializadas.

A ello se suman costos indirectos relacionados con:

  • pérdida de productividad;
  • incapacidades laborales;
  • jubilaciones anticipadas;
  • disminución del ingreso familiar.

El Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud han advertido que las enfermedades no transmisibles, entre ellas las cardiovasculares, generan pérdidas económicas significativas debido a la reducción de la productividad y al aumento del gasto sanitario. 


Contexto internacional

Las enfermedades cardiovasculares provocan aproximadamente 20 millones de muertes cada año en el mundo, según estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud.

En América Latina, la hipertensión arterial continúa siendo uno de los factores de riesgo menos controlados, lo que incrementa la incidencia de infartos y accidentes cerebrovasculares.

La OPS insiste en que gran parte de estas muertes pueden evitarse mediante prevención, diagnóstico temprano y acceso oportuno a tratamientos eficaces.


Marco jurídico

La Constitución de la República Dominicana reconoce el derecho fundamental a la salud y establece la obligación del Estado de garantizar políticas públicas orientadas a la prevención y atención de enfermedades.

Asimismo, la Ley General de Salud No. 42-01 y la Ley No. 87-01, que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social, establecen responsabilidades institucionales para garantizar el acceso a servicios médicos y promover programas preventivos dirigidos a enfermedades crónicas no transmisibles.


Posibles consecuencias para el sistema sanitario

Si continúa aumentando la prevalencia de obesidad, hipertensión y diabetes, los especialistas prevén un incremento en:

  • ingresos hospitalarios;
  • procedimientos cardiovasculares;
  • demanda de especialistas;
  • gastos en medicamentos;
  • presión financiera sobre el sistema público y privado de salud.

La prevención continúa siendo la intervención más costo-efectiva para reducir esa carga.


Conclusión

El infarto agudo de miocardio sigue siendo uno de los mayores desafíos sanitarios de la República Dominicana. Si bien los avances tecnológicos han mejorado el tratamiento de los pacientes, la evidencia científica demuestra que la mayor oportunidad para disminuir la mortalidad continúa estando en la prevención, la educación, el control de los factores de riesgo y el acceso oportuno a servicios especializados.

Fortalecer la atención primaria, ampliar la cobertura del Código Infarto y promover estilos de vida saludables serán elementos fundamentales para reducir el impacto de esta enfermedad durante los próximos años.


Análisis | La Voz Nacional

La lucha contra el infarto en República Dominicana trasciende el ámbito estrictamente hospitalario. Aunque la ampliación de salas de hemodinamia y la incorporación de tecnologías para intervenciones coronarias representan avances importantes, la evidencia internacional demuestra que ningún sistema de salud puede sostener únicamente una estrategia basada en el tratamiento de las emergencias. La verdadera reducción de la mortalidad depende de políticas públicas orientadas a la prevención.

El perfil epidemiológico del país refleja un aumento sostenido de enfermedades como hipertensión, diabetes y obesidad, condiciones estrechamente vinculadas con el riesgo cardiovascular. Este fenómeno coincide con cambios en los hábitos alimentarios, el crecimiento del sedentarismo y el envejecimiento progresivo de la población. En consecuencia, la carga de enfermedad cardiovascular no solo afecta al sector salud, sino también a la productividad nacional y al gasto de los hogares.

Otro desafío importante radica en las desigualdades territoriales. Mientras algunos centros urbanos cuentan con servicios especializados capaces de realizar angioplastias en tiempos adecuados, numerosas comunidades rurales enfrentan limitaciones de acceso, tiempos prolongados de traslado y menor disponibilidad de atención cardiológica especializada. Esa diferencia puede traducirse en mayores tasas de mortalidad y discapacidad.

Desde una perspectiva económica, invertir en prevención resulta considerablemente más eficiente que asumir los costos derivados de hospitalizaciones prolongadas, procedimientos invasivos y rehabilitación. Programas comunitarios de control de hipertensión, detección temprana de diabetes, promoción del ejercicio físico y educación nutricional podrían reducir significativamente la incidencia de eventos cardiovasculares en el mediano y largo plazo.

La experiencia internacional demuestra que los países que han logrado disminuir las muertes por infarto combinaron estrategias de prevención poblacional con redes eficientes de atención de emergencias. Para República Dominicana, consolidar ese modelo implicará fortalecer la atención primaria, ampliar el acceso al Código Infarto y mantener campañas permanentes de educación sobre los síntomas de alarma. En un contexto de transición demográfica y aumento de enfermedades crónicas, la prevención cardiovascular deja de ser únicamente una prioridad médica para convertirse en una política estratégica de desarrollo humano.

Autor: Wilandy

Fuentes consultadas

Esta información fue elaborada con base en información pública y documentos oficiales consultados en:

  1. Ministerio de Salud Pública de la República Dominicana (MSP).
  2. Servicio Nacional de Salud (SNS).
  3. Sociedad Dominicana de Cardiología.
  4. Organización Panamericana de la Salud (OPS/PAHO).
  5. Organización Mundial de la Salud (OMS/WHO).
  6. Sociedad Europea de Cardiología (ESC).
  7. American Heart Association (AHA).
  8. World Heart Federation.
  9. Banco Mundial.
  10. Ley General de Salud No. 42-01 de la República Dominicana.
  11. Ley No. 87-01 que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social.
REDACCIÓN LA VOZ NACIONAL

Redacción La Voz Nacional

Equipo Editorial | La Voz Nacional

Contenido elaborado y revisado por el equipo editorial de La Voz Nacional, comprometido con informar con responsabilidad, equilibrio e interés público.

COMPARTE ESTA NOTICIA La información de calidad merece llegar más lejos.

OPINIONES DE LOS LECTORES

Comparte tu opinión. Los comentarios se muestran aquí mismo debajo de la noticia.

0/Post a Comment/Comments

COMENTARIOS

Publicar un comentario

COMENTARIOS

Recibe noticiasSigue nuestro canal