Santo Domingo. La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, aseguró que el Gobierno trabaja para alcanzar un acuerdo entre los detallistas de combustibles y las empresas del sistema de pagos, con el objetivo de garantizar que las estaciones de servicio continúen aceptando tarjetas de crédito y débito, en medio de la controversia generada por el posible retiro de los verifones en cientos de establecimientos del país.
Las declaraciones de la funcionaria se producen luego de que la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) advirtiera sobre la posibilidad de retirar los terminales de pago electrónico debido al alto costo de las comisiones cobradas por las empresas procesadoras de tarjetas, situación que, según el gremio, afecta significativamente la rentabilidad de las estaciones de combustibles.
Raquel Peña: “Hablando se entiende la gente”
Al ser abordada por periodistas durante su participación en el American Investment Forum, la vicepresidenta expresó confianza en que ambas partes llegarán a una solución mediante el diálogo.
“Ellos van a tener un acuerdo, realmente. Hablando se entiende la gente”, afirmó la vicemandataria al referirse al conflicto entre los detallistas y los actores del sistema financiero.
Peña evitó adelantar cuáles serían las medidas específicas que adoptará el Gobierno, aunque insistió en que el propósito es evitar que los consumidores resulten perjudicados por las diferencias entre el sector de expendio de combustibles y las empresas encargadas del procesamiento de pagos electrónicos.
¿Por qué surgió la polémica?
La controversia comenzó cuando Anadegas anunció que solicitaría el retiro de los verifones de unas 780 estaciones afiliadas, argumentando que las comisiones por cada transacción con tarjetas representan una carga económica difícil de sostener.
Según explicó el gremio, por cada galón de combustible vendido las estaciones obtienen aproximadamente RD$25 de ganancia bruta, de los cuales cerca de RD$7 se destinan al pago de comisiones por el uso de terminales electrónicos, equivalente a alrededor del 27 % de su margen de ganancia.
Como consecuencia, algunas estaciones comenzaron a incentivar el pago en efectivo e incluso limitar el uso de tarjetas, provocando preocupación entre consumidores y sectores empresariales por el impacto que la medida podría tener en las transacciones comerciales.
Gobierno apuesta al consenso
El Gobierno sostiene que la salida será fruto del diálogo entre todos los sectores involucrados y reiteró que busca preservar tanto la competitividad del sector de combustibles como la facilidad de pago para los ciudadanos.
La situación también ha generado un debate sobre las comisiones aplicadas por las empresas procesadoras de pagos electrónicos y su efecto sobre pequeños y medianos comerciantes, quienes desde hace años reclaman una revisión de esos costos.
Antecedentes
Durante los últimos días, la posibilidad de que cientos de estaciones dejaran de aceptar tarjetas de crédito y débito generó preocupación entre miles de conductores en todo el país. La advertencia de Anadegas motivó la intervención del Gobierno, que inició conversaciones con los sectores involucrados para evitar afectaciones al servicio y encontrar una solución negociada.
Mientras continúan las negociaciones, las autoridades mantienen la expectativa de que las estaciones de combustibles sigan ofreciendo todas las modalidades de pago sin afectar a los consumidores.
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Redacción La Voz Nacional
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