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Rafey Hombres gradúa a 170 internos y entrega 770 certificaciones

Imagen ilustrativa de una ceremonia de certificación para personas privadas de libertad en Rafey Hombres
Imagen ilustrativa de una ceremonia de formación penitenciaria.


La ceremonia reconoció a 170 personas privadas de libertad que completaron programas académicos, técnicos y de desarrollo personal en el Centro de Corrección y Rehabilitación Rafey Hombres.


SANTIAGO, República Dominicana.— El Centro de Corrección y Rehabilitación CCR-VIII Rafey Hombres celebró la graduación de 170 personas privadas de libertad, a quienes fueron entregadas 770 certificaciones correspondientes a diferentes procesos educativos y formativos.

La cantidad de certificaciones supera el número de participantes porque varios internos completaron más de un programa. La jornada incluyó educación primaria y secundaria, formación técnica, desarrollo personal, coaching y estudios universitarios.

La ceremonia fue desarrollada bajo el lema “Tu camino no termina aquí” y reunió a representantes del sistema penitenciario, instituciones educativas y autoridades de Santiago.

Nota de actualización: esta publicación fue revisada para incorporar la distribución verificable de las 770 certificaciones, precisar que la graduación correspondió a Rafey Hombres y añadir fuentes públicas.

Cómo se distribuyeron las 770 certificaciones

La información publicada por CDN detalla que 401 certificaciones correspondieron a cursos impartidos por el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional, conocido como INFOTEP.

Otras 335 certificaciones fueron entregadas por la culminación del Programa de Desarrollo Personal y Coaching. También se reconoció a 20 participantes que completaron el nivel primario y a 13 que finalizaron el nivel secundario.

Un interno obtuvo, además, un título universitario de la Universidad Abierta para Adultos, UAPA. La suma de estas acciones formativas alcanza las 770 certificaciones anunciadas durante la ceremonia.

La distribución demuestra que la jornada no estuvo limitada a cursos de oficios. Comprendió distintos niveles de formación, desde educación básica hasta estudios universitarios y capacitación para el desarrollo de habilidades personales.

Instituciones que participaron en la formación

El acto fue encabezado por Frank Cabrera Paniagua, director del CCR-VIII Rafey Hombres. Según el reporte de El Día, representantes de INFOTEP, el Ministerio de Educación, la UAPA y diferentes dependencias del sistema penitenciario participaron en la actividad.

La colaboración entre estas instituciones resulta relevante porque permite que las personas privadas de libertad reciban formación emitida o respaldada por entidades reconocidas fuera del recinto penitenciario.

Esto puede otorgar mayor utilidad a las certificaciones cuando los participantes recuperen su libertad y procuren continuar estudiando, aprender otro oficio o incorporarse al mercado laboral.

La actividad también contó con autoridades judiciales, penitenciarias y representantes de organismos de Santiago vinculados con el proceso de rehabilitación.

Educación y reinserción según la Ley 113-21

La Ley 113-21, que regula el Sistema Penitenciario y Correccional de la República Dominicana, establece que la finalidad del sistema no se limita a mantener a una persona bajo custodia.

El artículo 1 incluye entre sus objetivos la protección de la dignidad, el desarrollo personal, la corrección, la reeducación y la reinserción social de las personas privadas de libertad.

Asimismo, el artículo 4 reconoce el derecho de los internos a participar en actividades educativas, culturales, deportivas y recreativas encaminadas a su desarrollo integral. También contempla la realización de actividades laborales útiles que contribuyan a su proceso de reinserción.

Desde esa perspectiva, los programas desarrollados en Rafey Hombres forman parte de una responsabilidad legal e institucional y no constituyen únicamente una actividad ceremonial.

El desafío después de recibir las certificaciones

La entrega de certificados representa un resultado cuantificable, pero no permite determinar por sí sola si los participantes lograrán una reinserción efectiva después de cumplir sus condenas.

Para evaluar el impacto de estos programas será necesario conocer la duración y calidad de los cursos, las competencias adquiridas, la cantidad de internos que continúa estudiando y las oportunidades laborales obtenidas después de recuperar la libertad.

También debe existir coordinación con empresas, instituciones educativas, organizaciones comunitarias y programas públicos capaces de acompañar a los egresados del sistema penitenciario.

Este desafío adquiere mayor importancia ante el posible impacto del cúmulo de penas sobre el sistema penitenciario dominicano. Un aumento de la población recluida requerirá más espacios, recursos educativos, personal especializado y programas de tratamiento.

La formación puede contribuir a reducir las condiciones que favorecen la reincidencia, pero debe estar acompañada de seguimiento institucional y oportunidades concretas fuera del centro.

Importancia para Santiago

Rafey constituye uno de los principales complejos penitenciarios de la región Norte. Por ello, los programas desarrollados en este centro tienen importancia tanto para Santiago como para las comunidades a las que eventualmente regresarán los participantes.

Una política de reinserción efectiva puede favorecer la estabilidad familiar, facilitar el acceso al empleo y reducir los obstáculos que enfrentan las personas con antecedentes penitenciarios.

No obstante, la sociedad también necesita información que permita evaluar los resultados. Las autoridades deberían publicar periódicamente datos sobre continuidad educativa, empleabilidad, reincidencia y seguimiento de quienes completan estos programas.

Conclusión

La graduación de 170 internos y la entrega de 770 certificaciones en Rafey Hombres representan un avance verificable en educación penitenciaria.

La distribución de las certificaciones confirma que los participantes recibieron formación académica, técnica, universitaria y de desarrollo personal mediante la colaboración de varias instituciones.

El siguiente paso debe consistir en medir si esa capacitación se convierte en oportunidades reales de estudio, empleo y reinserción una vez que los beneficiarios recuperen su libertad.

Análisis | La Voz Nacional

La cantidad de certificaciones entregadas en Rafey Hombres constituye un resultado importante, pero la evaluación de una política penitenciaria no debe detenerse en el número de diplomas.

El valor real de la formación dependerá de la calidad de los programas, del reconocimiento de las certificaciones y de la capacidad de los participantes para utilizar los conocimientos adquiridos después de salir del centro.

La participación de INFOTEP, el Ministerio de Educación y la UAPA aporta respaldo institucional y permite que la capacitación no dependa exclusivamente de programas internos. Esta articulación debe mantenerse y ampliarse para ofrecer formación relacionada con las necesidades reales del mercado laboral.

Sin embargo, todavía falta conocer información esencial: cuántos participantes completaron cada curso, qué duración tuvieron los programas, cuáles competencias fueron evaluadas y qué seguimiento recibirán los graduados. Publicar estos datos permitiría distinguir entre una ceremonia satisfactoria y una política pública capaz de producir resultados sostenibles.

La reinserción también debe analizarse junto con otros problemas del sistema de justicia. El caso del hombre que recuperó la libertad tras casi 20 años en prisión preventiva en Dajabón demuestra que la dignidad, la educación y el debido proceso forman parte de una misma responsabilidad estatal.

Un sistema penitenciario moderno debe garantizar seguridad, pero también tratamiento, formación y respeto de los derechos que no quedan suspendidos por la privación de libertad. La Ley 113-21 proporciona una base para esa visión, aunque su cumplimiento exige presupuesto, personal capacitado y evaluación pública.

La graduación celebrada en Rafey ofrece una señal favorable. El reto será demostrar, mediante resultados posteriores, que las 770 certificaciones representan el comienzo de oportunidades reales y no solamente el cierre de una ceremonia académica.

Fuentes consultadas

CDN: distribución de las 770 certificaciones entregadas en Rafey.
El Día: instituciones participantes, autoridades presentes y detalles de la graduación.
Ley 113-21, que regula el Sistema Penitenciario y Correccional de la República Dominicana.
REDACCIÓN LA VOZ NACIONAL

Redacción La Voz Nacional

Equipo Editorial | La Voz Nacional

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