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Escuela Sabática del 1 al 7 de agosto de 2026: Dones espirituales

Grupo de creyentes orando, estudiando la Biblia, sirviendo a otros y participando en la adoración cristiana, como representación de los dones espirituales y la unidad de la iglesia

La Lección 6 de la Escuela Sabática de Adultos nos conduce a 1 Corintios 12 al 14 para descubrir que el Espíritu Santo concede dones diferentes a cada creyente, no para exaltación personal, sino para servir, fortalecer la unidad de la iglesia, edificar el cuerpo de Cristo y llevar adelante la misión bajo el principio supremo del amor. La lección oficial corresponde a la semana del 1 al 7 de agosto de 2026

Texto para memorizar

«Sigan el amor, y procuren los dones espirituales, pero sobre todo que profeticen»
1 Corintios 14:1.

Lecturas para el estudio de esta semana

1 Corintios 12; Efesios 4:11-13; 1 Corintios 13; 1 Pedro 4:8-11; 1 Corintios 14:27; Amós 3:7.

Introducción 

Una de las preguntas más importantes que puede hacerse un cristiano es esta: ¿para qué me ha llamado Dios?

No todos predican. No todos cantan. No todos enseñan. No todos administran. No todos tienen la misma capacidad para consolar, evangelizar, servir, organizar o explicar las Escrituras. Sin embargo, la diversidad no representa una debilidad para la iglesia; forma parte del diseño de Dios.

Pablo compara la iglesia con un cuerpo. Un cuerpo posee muchos miembros, pero cada uno desempeña una función particular. El ojo no puede exigir que todo el cuerpo sea ojo, ni la mano puede declarar innecesario al pie. Del mismo modo, ningún creyente debe sentirse superior porque posee determinado don, ni inferior porque su servicio sea menos visible.

La enseñanza central de 1 Corintios 12 al 14 es profundamente espiritual: los dones vienen del Espíritu Santo, pertenecen a Dios y deben utilizarse para edificar a los demás. La Iglesia Adventista del Séptimo Día enseña igualmente, en su doctrina sobre dones espirituales y ministerios, que Dios concede dones a todos los miembros para el servicio amoroso de la iglesia y de la humanidad.

Por eso, la pregunta correcta no es: «¿Qué don me hará importante?», sino: «¿Cómo puede Dios utilizarme para bendecir a otros?»

Contexto bíblico

La iglesia de Corinto tenía muchos dones, pero también serios problemas espirituales. Este contexto se comprende mejor al recordar el ministerio de Pablo en Corinto, donde el apóstol estableció una comunidad cristiana en medio de una sociedad profundamente compleja.

Había divisiones, competencias, orgullo y desorden. Algunos creyentes consideraban ciertos dones más importantes que otros. Pablo responde mostrando que detrás de la verdadera manifestación espiritual siempre existe una misma fuente: el Espíritu Santo.

Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; diferentes ministerios, pero un mismo Señor; distintas operaciones, pero Dios actúa por medio de todos.

La diversidad espiritual, por tanto, no debería producir competencia. Debería producir cooperación.

El objetivo de los dones no es crear celebridades religiosas, sino construir una comunidad en la que Cristo sea exaltado.

Sábado 1 de agosto: Dones espirituales


El punto de partida de la lección es sencillo pero transformador: Dios tiene un lugar para cada creyente dentro de su obra.

Quizás una persona diga: «Yo no sé predicar». Pero puede saber escuchar.

Otra quizá no tenga facilidad para hablar públicamente, pero sabe visitar al enfermo.

Alguien puede enseñar la Biblia; otro puede organizar; otro cantar; otro ayudar silenciosamente; otro tener una profunda capacidad de oración.

Pablo enseña que el Espíritu distribuye los dones según su voluntad. Por tanto, el don espiritual no es una medalla obtenida por mérito humano.

Es una responsabilidad recibida de Dios.

Cuando comprendemos esto, desaparecen dos peligros: el orgullo y el complejo de inferioridad.

El orgulloso comprende que el don no le pertenece; Dios se lo dio.

El que se siente inútil descubre que también existe un lugar para él en el cuerpo de Cristo.

Enseñanza espiritual

No existe un cristiano llamado por Dios para permanecer espiritualmente inactivo.

Aplicación

Pregúntate:

¿Qué capacidad ha colocado Dios en mi vida que podría utilizar más plenamente para su obra?

Domingo 2 de agosto: Variedad de dones

Lectura principal: 1 Corintios 12:1-11


Pablo presenta una extraordinaria diversidad de dones espirituales. Pero detrás de todos ellos se encuentra el mismo Espíritu.

Eso destruye la idea de que existe una sola forma legítima de servir a Dios.

Algunas personas poseen sabiduría; otras conocimiento; otras una fe extraordinaria; otras tienen capacidades relacionadas con enseñanza, servicio, liderazgo o proclamación.

La lección señala además algo fundamental: es el Espíritu quien distribuye los dones individualmente según su voluntad.

Por tanto, nosotros no elegimos los dones como quien selecciona una profesión de un catálogo espiritual.

Dios conoce las necesidades de su iglesia y sabe dónde puede utilizar mejor a cada persona.

El problema aparece cuando comenzamos a comparar.

«Quisiera predicar como él».

«Quisiera cantar como ella».

«Mi trabajo no se nota».

Pero el cielo no mide el servicio por visibilidad.

Un creyente que ora fielmente por otros puede estar realizando una obra cuyos resultados solo conoceremos en la eternidad.

Enseñanza principal

El Espíritu Santo no produce copias; prepara personas diferentes para una misma misión.

Aplicación práctica

En lugar de envidiar el don de otro, debemos desarrollar fielmente aquello que Dios ha confiado a nuestras manos.

Lunes 3 de agosto: Unidad por medio de la diversidad

Lectura principal: 1 Corintios 12:12-31


Pablo introduce aquí una de las imágenes más hermosas del Nuevo Testamento:

la iglesia como cuerpo de Cristo.

Un cuerpo tiene muchos órganos, pero una sola vida.

La diversidad no destruye al cuerpo. Lo hace posible.

El ojo necesita la mano. La cabeza necesita los pies. Los miembros aparentemente más débiles también son indispensables.

Pablo estaba combatiendo una tendencia presente en Corinto: algunos creyentes valoraban determinados dones por encima de otros. Su respuesta fue mostrar que todos dependen unos de otros.

Esta verdad resulta especialmente necesaria para la iglesia contemporánea.

El púlpito es importante, pero también lo es quien recibe a una persona en la puerta.

El pastor tiene una función, pero también el maestro, el diácono, el músico, el joven, la mujer que visita a un enfermo y el miembro que intercede silenciosamente.

Cuando comenzamos a considerar insignificante el servicio de alguien, olvidamos que Cristo es la cabeza y nosotros solamente miembros de su cuerpo.

Enseñanza principal

La verdadera unidad cristiana no exige que todos seamos iguales; requiere que nuestras diferencias estén sometidas a Cristo.

Aplicación práctica

Busca esta semana una persona cuyo servicio normalmente pase inadvertido y agradécele por lo que hace para Dios.

Martes 4 de agosto: «Un camino aún más excelente»

Lecturas principales: 1 Corintios 13:1-7 y 1 Pedro 4:8-11


Después de hablar de dones extraordinarios, Pablo introduce algo todavía mayor:

el amor.

Esto es decisivo.

Podemos tener conocimiento y carecer de amor.

Podemos hablar de Dios y carecer de amor.

Podemos poseer una gran fe y carecer de amor.

Incluso podemos ejercer un ministerio impresionante y, sin embargo, hacerlo motivados por orgullo.

Entonces aparece 1 Corintios 13.

El amor no es simplemente otro don colocado junto a los demás. Es el ambiente espiritual dentro del cual todos los dones deben funcionar. La propia lección destaca que sin amor, conocimiento, fe, lenguas y profecía pierden su verdadero propósito.

El Espíritu Santo nunca concede un don para alimentar el ego.

La pregunta no debe ser únicamente:

«¿Estoy utilizando mi don?»

También debemos preguntarnos:

«¿Lo estoy utilizando con el carácter de Cristo?»

Enseñanza principal

Un gran don sin amor puede convertirse en un gran problema.

Aplicación práctica

Examina la motivación de tu servicio. No preguntes solamente qué estás haciendo para Dios. Pregunta también con qué espíritu lo estás haciendo.

Miércoles 5 de agosto: El don de lenguas 


Lectura principal: 1 Corintios 14


El tema de las lenguas ha producido numerosos debates dentro del cristianismo.

La perspectiva presentada en esta lección interpreta el don bíblico de lenguas en armonía con otros episodios del Nuevo Testamento, particularmente Hechos 2: como una capacidad concedida por el Espíritu para comunicar el mensaje en idiomas que permitan alcanzar a otras personas.

Pablo insiste especialmente en que el culto cristiano debe ser comprensible.

Si alguien habla y nadie entiende, la congregación no recibe edificación.

Por eso, en 1 Corintios 14 aparecen repetidamente conceptos como interpretación, comprensión, orden y edificación. Pablo no estaba atacando un verdadero don del Espíritu; estaba corrigiendo su utilización desordenada y la importancia excesiva que algunos corintios le otorgaban.

Esto establece un principio que trasciende el debate sobre las lenguas:

todo lo que ocurre en el culto debe contribuir a acercar a las personas a Dios y a comprender su verdad.

El Espíritu Santo no busca confundir al creyente. Busca revelarle a Cristo.

Enseñanza principal

Los dones espirituales verdaderos tienen una finalidad misionera y edificadora, no exhibicionista.

Aplicación práctica

Cuando participemos en la adoración, preguntémonos si nuestras palabras y acciones están ayudando realmente a otras personas a conocer mejor a Jesús.

Jueves 6 de agosto: El don de profecía

Lecturas principales: Efesios 4:11-13; 1 Corintios 14:3-4; Amós 3:7


Pablo concede una importancia especial al don profético.

La profecía bíblica no consiste exclusivamente en anunciar acontecimientos futuros. También tiene la función de edificar, exhortar, orientar y consolar al pueblo de Dios.

Desde la perspectiva adventista, los dones espirituales no desaparecieron al terminar la época apostólica. Efesios 4 presenta los dones actuando en favor del crecimiento y la madurez del cuerpo de Cristo.

Desde la perspectiva adventista, el don de profecía continuó después de la época apostólica, y la Iglesia Adventista reconoce una manifestación especial de ese don en el ministerio de Elena G. de White.

Esto es importante.

Los escritos de Elena de White no sustituyen la Biblia. Su ministerio dirige al creyente hacia las Escrituras, hacia Cristo y hacia una vida de obediencia y preparación espiritual.

La misma tradición adventista insiste en probar cualquier pretensión profética mediante criterios bíblicos: armonía con las Escrituras, exaltación de Cristo, frutos espirituales y fidelidad del mensaje.

Enseñanza principal

Un verdadero don profético nunca aleja de la Biblia; conduce más profundamente hacia ella y hacia Cristo.

Aplicación práctica

No aceptemos una enseñanza solamente porque resulte impresionante. Debemos compararla con la Palabra de Dios.

Viernes 7 de agosto: Para estudiar y meditar

La sección del viernes dirige la atención hacia escritos relacionados con los dones espirituales y recuerda una enseñanza de Elena G. de White: Dios puede utilizar capacidades muy diferentes —hablar, escribir, orar, cantar o explicar la Palabra— cuando el creyente las coloca humildemente a su servicio.

Esta idea resume toda la semana.

Tal vez nunca ocupemos una plataforma.

Tal vez nuestro nombre nunca sea conocido por una multitud.

Pero Dios no pregunta cuántas personas conocen nuestro nombre.

Pregunta qué hicimos con aquello que puso en nuestras manos.

Elena de White aconsejó repetidamente que no debemos despreciar los dones considerados pequeños. Cada persona puede realizar alguna obra para el Maestro, y la diversidad de capacidades fortalece la misión cuando todos trabajan bajo la dirección de Cristo.

Hay creyentes que esperan descubrir un «gran don» antes de comenzar a servir.

Quizás deberíamos invertir la pregunta.

En lugar de decir:

«Señor, dame algo grande que hacer», podemos decir:

«Señor, muéstrame qué puedo hacer hoy con lo que ya me has dado».

Enseñanzas principales de la semana

Todo creyente tiene un lugar dentro del cuerpo de Cristo.
Los dones son distribuidos soberanamente por el Espíritu Santo.
Ningún don convierte a una persona en espiritualmente superior a otra.
La diversidad debe fortalecer la unidad de la iglesia.
El amor es indispensable para el ejercicio correcto de cualquier don.
Los dones deben edificar, servir y favorecer la misión.
La profecía debe ser evaluada por las Escrituras y conducir hacia Cristo.
Dios puede utilizar incluso las capacidades aparentemente pequeñas cuando son consagradas a él.

Aplicación práctica para nuestra vida

Esta semana podemos realizar un ejercicio espiritual sencillo.

Primero, ora y pregunta al Señor cómo desea utilizarte.

Después, identifica aquellas capacidades que Dios ya ha colocado en ti.

Luego, sirve. No esperes necesariamente un cargo o un reconocimiento. Comienza donde estás.

Finalmente, evalúa tu motivación. Si deseas que tu servicio sea reconocido, vuelve a la cruz. El verdadero don espiritual busca que Cristo sea visto, no que el instrumento sea admirado.

Una iglesia llena del Espíritu no es necesariamente aquella donde ocurren las manifestaciones más espectaculares.

Es aquella donde cada miembro utiliza sus dones con humildad, orden, fidelidad y amor.

Conclusión

La gran enseñanza de esta semana es que Dios no solamente llama a su iglesia; también la equipa.

El Espíritu Santo conoce las necesidades de la misión y distribuye capacidades entre los creyentes. Unos enseñarán; otros predicarán; otros servirán; otros administrarán; otros consolarán; otros intercederán.

Pero todos trabajan para un mismo Señor.

Por eso, cuando la iglesia convierte los dones en instrumentos de competencia, pierde de vista su propósito. Los dones fueron dados para unir, no para dividir; para servir, no para exhibirse; para levantar a Cristo, no para engrandecer al ser humano.

Y por encima de todos ellos permanece el principio que introduce Pablo entre 1 Corintios 12 y 14:

el amor.

Porque podemos poseer grandes capacidades y todavía tener un pequeño carácter.

Pero cuando el Espíritu transforma el corazón, los dones dejan de ser instrumentos del ego y se convierten en herramientas para el Reino.

Análisis | La Voz Nacional

La discusión de Pablo sobre los dones espirituales resulta especialmente pertinente para la iglesia contemporánea porque confronta dos extremos: creer que solamente algunas personas tienen algo que aportar y convertir determinadas manifestaciones espirituales en indicadores de superioridad.

1 Corintios 12 destruye ambos conceptos.

Por una parte, el Espíritu distribuye dones entre los miembros del cuerpo. Esto significa que la iglesia no debería funcionar como una organización donde unos pocos realizan toda la misión mientras la mayoría observa. Cada creyente está llamado a participar según las capacidades que Dios le ha concedido.

Por otra parte, ningún don concede categoría espiritual superior. El mismo Espíritu actúa por medio de capacidades diferentes. Esta verdad debería producir humildad.

La metáfora del cuerpo resulta particularmente poderosa. La iglesia necesita predicadores, pero también maestros; necesita evangelistas, pero también personas capaces de administrar, servir, escuchar, acompañar, organizar, cantar, escribir y ayudar al necesitado.

1 Corintios 13 introduce entonces el criterio decisivo. El problema no consiste solamente en poseer un don correcto, sino en ejercerlo correctamente. Una capacidad espiritual utilizada sin amor puede terminar alimentando división, orgullo o protagonismo.

El capítulo 14 añade otro elemento: la edificación. La adoración no debe convertirse en espectáculo. Lo que ocurre dentro de la congregación debe contribuir a que las personas comprendan el mensaje, crezcan espiritualmente y encuentren a Cristo.

Desde la perspectiva adventista, esta discusión también conduce al don profético. La denominación entiende que el don continuó más allá del período apostólico y reconoce su manifestación en el ministerio de Elena G. de White. Sin embargo, la doctrina adventista establece una salvaguarda fundamental: las Escrituras son la norma mediante la cual deben probarse las enseñanzas y experiencias espirituales.

La Lección 6, por tanto, no debería terminar simplemente preguntándonos qué sabemos acerca de los dones espirituales.

Debe producir una pregunta mucho más personal:

¿Estoy utilizando aquello que Dios me dio para edificar a su iglesia y alcanzar a otros para Cristo?
Autor: Wilandy

Fuentes consultadas

Escuela Sabática, Lección 6 — “Dones espirituales”, tercer trimestre de 2026. La fuente confirma el período del 1 al 7 de agosto, el texto para memorizar y el contenido diario de la lección. 
 
Iglesia Adventista del Séptimo Día — Creencia Fundamental 17, Dones espirituales y ministerios. 
 
Iglesia Adventista del Séptimo Día — Creencia Fundamental 18, El don de profecía. 
 
Elena G. de White, materiales utilizados en la sección de estudio adicional de la Lección 6 sobre los dones espirituales.
REDACCIÓN LA VOZ NACIONAL

Redacción La Voz Nacional

Equipo Editorial | La Voz Nacional

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