Semana del 22 al 28 de agosto de 2026
Tema general: Un ministerio impulsado por el amor
Tercer trimestre de 2026: Primera y Segunda a los Corintios
El verdadero ministerio cristiano no nace simplemente del conocimiento, del talento, de una posición dentro de la iglesia o de la capacidad para hablar de Dios. Nace de algo mucho más profundo: un corazón transformado por el amor de Cristo.
Esta semana, el apóstol Pablo nos muestra que amar a las personas no significa únicamente hablarles con ternura. A veces amar significa consolar; otras veces significa actuar con absoluta sinceridad; en determinados momentos exige corregir, cambiar nuestros propios planes, perdonar y reafirmar el amor hacia quien se ha equivocado.
Pablo había sufrido profundamente por causa de la iglesia de Corinto. Sin embargo, sus dificultades no destruyeron su amor por los creyentes. Al contrario, revelaron la clase de ministerio que había aprendido de Jesucristo: un ministerio que busca salvar, restaurar y conducir a las personas nuevamente hacia Dios.
Texto para memorizar
2 Corintios 2:4
«…para que supiesen cuánto los amo».
Estas pocas palabras resumen extraordinariamente el espíritu de toda la lección.
Pablo podía corregir, reprender y señalar errores, pero detrás de sus palabras había lágrimas.
No escribía para destruir.
Escribía porque amaba.
Y esa diferencia sigue siendo fundamental para todo cristiano.
Lecturas para el estudio de esta semana
2 Corintios 1:3-14; 2:17; 4:2; 1 Corintios 16:5-7; 2 Corintios 7:5-13; 2:5-17.
La guía semanal desarrolla cinco grandes dimensiones del ministerio de Pablo: consuelo, integridad, flexibilidad motivada por amor, restauración mediante el perdón y triunfo en Cristo.
Sábado 22 de agosto
Un ministerio impulsado por el amor
Lectura principal: 2 Corintios 2:4; 5:14Reflexión
La vida de Pablo difícilmente podría describirse como cómoda.Fue perseguido, golpeado, encarcelado, rechazado y malinterpretado. Además de sus sufrimientos personales, llevaba constantemente sobre sus hombros la preocupación por las iglesias.
Corinto probablemente fue una de las congregaciones que más dolores de cabeza le produjo.
Había divisiones.
Existían problemas morales.
Algunos cuestionaban su autoridad.
Otros interpretaban incorrectamente sus decisiones.
Sin embargo, Pablo continuaba amándolos.
Eso revela una verdad extraordinaria: el verdadero amor cristiano no desaparece cuando las personas nos decepcionan.
Es relativamente fácil amar cuando somos correspondidos.
Pero el amor de Cristo se revela de una manera especial cuando continuamos buscando el bien de alguien que nos ha herido, cuestionado o decepcionado.
Pablo había aprendido esta clase de amor contemplando a Jesús.
Cristo no dejó de amar a Pedro porque lo negó.
No abandonó a sus discípulos porque huyeron.
No renunció a nosotros porque somos pecadores.
El Calvario demuestra que el amor de Dios permanece incluso cuando el ser humano falla.
Por eso el ministerio cristiano no puede estar impulsado principalmente por reconocimiento, prestigio, posiciones o aplausos.
Debe estar impulsado por amor.
Podemos predicar sin amar.
Podemos enseñar sin amar.
Podemos ocupar responsabilidades dentro de la iglesia sin amar.
Pero difícilmente podremos representar correctamente a Cristo sin amar.
Enseñanza principal
El ministerio verdadero comienza cuando aprendemos a mirar a las personas con el mismo valor con que Cristo las mira.Aplicación práctica
Pregúntate hoy:¿Hay alguien a quien estoy intentando corregir sin haber aprendido primero a amarlo?
Pidamos a Dios que nuestras palabras, decisiones y servicio estén gobernados por el amor de Cristo.
Domingo 23 de agosto
Gratitud: consolados para consolar
Lectura principal: 2 Corintios 1:3-11.Pablo comienza esta sección presentando a Dios como fuente de misericordia y consuelo. La lección destaca que el creyente no recibe el consuelo divino solamente para sí mismo; lo recibido de Dios debe convertirse en bendición para quien también está sufriendo.
Reflexión
Hay experiencias que nunca escogeríamos voluntariamente.Una enfermedad.
Una pérdida.
Una traición.
Una crisis familiar.
Una decepción.
Un período de profunda incertidumbre.
Cuando atravesamos esas situaciones podemos preguntarnos:
«¿Por qué Dios permitió esto?»
Pablo conocía esa pregunta.
Había enfrentado circunstancias tan difíciles que llegó a sentirse sin fuerzas humanas suficientes para continuar.
Pero después comprendió algo.
Dios había estado con él.
Lo había sostenido.
Lo había consolado.
Y aquello que recibió de Dios durante su dolor se convirtió posteriormente en una herramienta para consolar a otros.
Aquí encontramos una de las transformaciones más hermosas que puede producir la gracia:
Dios puede convertir nuestras heridas sanadas en instrumentos de misericordia.
Una persona que atravesó el duelo puede comprender de una manera especial a quien acaba de perder a alguien.
Quien conoció la enfermedad puede acompañar con sensibilidad a quien está enfermo.
Quien alguna vez estuvo espiritualmente desanimado puede comprender al que está perdiendo la esperanza.
No significa que Dios produzca necesariamente nuestras tragedias para enseñarnos algo.
Significa que, aun dentro de un mundo quebrantado por el pecado, Dios puede tomar nuestras experiencias dolorosas y utilizarlas para bendecir a otros.
La gratitud de Pablo no estaba basada en una vida sin problemas.
Estaba basada en haber descubierto la presencia de Dios dentro de los problemas.
Por eso podemos mirar hacia atrás y reconocer:
Dios estuvo allí.
Dios sostuvo.
Dios consoló.
Dios abrió caminos.
Y el Dios que actuó ayer continúa siendo nuestro Dios hoy.
Enseñanza principal
El consuelo que Dios deposita en nosotros puede convertirse en el consuelo que otra persona necesita recibir.Aplicación práctica
Piensa en una experiencia difícil que Dios te ayudó a superar.Ahora pregúntate:
¿Existe alguien que está atravesando algo semejante y a quien yo podría acompañar?
Quizás tu experiencia no terminó únicamente contigo.
Tal vez Dios desea transformarla en un ministerio.
Lunes 24 de agosto
Pureza y sinceridad
Lecturas principales: 2 Corintios 1:12-14; 2:17; 4:2.La integridad de Pablo había sido cuestionada en Corinto. Su respuesta fue señalar que su conducta y sus motivaciones estaban basadas en la sinceridad delante de Dios y no en astucia, manipulación o interés personal.
Reflexión
Existe una relación profunda entre amor e integridad.A veces pensamos que amar significa solamente tratar bien a alguien.
Pero también amamos cuando somos sinceros.
Pablo no quería ganar seguidores mediante manipulación.
No utilizaba el evangelio para beneficio personal.
No alteraba el mensaje para agradar a quienes lo escuchaban.
Podían cuestionarlo, pero él podía presentarse delante de Dios con una conciencia limpia.
Este principio resulta especialmente importante para quienes ejercen algún tipo de liderazgo cristiano.
El carácter del mensajero no debe contradecir el mensaje.
No podemos predicar verdad mientras construimos nuestra vida sobre engaños.
No podemos pedir fidelidad mientras vivimos de manera doble.
No podemos hablar de Cristo públicamente y comportarnos de manera completamente diferente cuando nadie nos observa.
La sinceridad cristiana significa ser delante de las personas aquello que afirmamos ser delante de Dios.
Desde una perspectiva adventista, la preparación para el regreso de Cristo no consiste solamente en conocer doctrinas proféticas.
También consiste en permitir que el Espíritu Santo transforme nuestro carácter.
Necesitamos verdad doctrinal.
Pero también necesitamos vidas verdaderas.
El mundo no solamente escucha lo que la iglesia predica.
Observa cómo viven quienes predican.
Por eso nuestra mayor defensa del evangelio puede ser una vida transformada por ese mismo evangelio.
Enseñanza principal
El amor cristiano necesita sinceridad porque no podemos conducir a otros hacia la verdad utilizando métodos contrarios a la verdad.Aplicación práctica
Examina hoy tres áreas:Lo que dices.
Lo que haces.
Lo que realmente motiva tus acciones.
Y pregúntate:
¿Son coherentes entre sí?
Pidamos al Señor una vida donde nuestra fe pública y nuestra vida privada hablen el mismo idioma.
Martes 25 de agosto
Cambio de planes por amor
Lecturas principales: 1 Corintios 16:5-7; 2 Corintios 1:15-24; 2:1-4.Pablo había proyectado visitar nuevamente Corinto, pero las circunstancias y la delicada situación de la iglesia lo llevaron a modificar su itinerario. Algunos interpretaron ese cambio como falta de confiabilidad; Pablo explicó que precisamente había actuado así para evitar causarles un dolor innecesario. (Escuela Sabatica Para Maestros)
Reflexión
Cambiar de planes no siempre significa ser inconstante.A veces significa ser sabio.
Pablo tenía planes.
Había diseñado una ruta.
Sabía dónde quería ir.
Sin embargo, cuando comprendió que una nueva visita inmediata a Corinto podía empeorar las tensiones existentes, decidió modificar su itinerario.
Y algunos lo criticaron.
Esto contiene una importante lección espiritual.
Podemos llegar a enamorarnos tanto de nuestros planes que terminemos creyendo que cambiar equivale a fracasar.
Pero el ministerio pertenece a Dios.
No a nosotros.
El verdadero siervo debe aprender a distinguir entre principios que nunca pueden negociarse y métodos que sí pueden modificarse.
La verdad no cambia.
Cristo no cambia.
La misión no cambia.
Pero nuestros métodos, calendarios y estrategias pueden necesitar ajustes.
Pablo estuvo dispuesto a hacerlo porque las personas eran más importantes que su agenda.
Aquí aparece nuevamente el amor.
Hay ocasiones en que amar implica hablar.
Otras veces implica guardar silencio.
Hay momentos para acercarnos.
Y otros donde debemos conceder espacio.
Hay ocasiones para actuar inmediatamente.
Y otras en las que esperar puede producir un resultado mejor.
El Espíritu Santo debe dirigir también nuestros tiempos.
No toda puerta debe cruzarse exactamente cuando nosotros queremos.
No toda conversación difícil debe producirse en medio de una emoción descontrolada.
No todo plan que comenzamos debe mantenerse simplemente para demostrar que teníamos razón.
El amor puede obligarnos a modificar la manera de hacer las cosas sin modificar nuestros principios.
Enseñanza principal
Un ministerio guiado por Dios permanece firme en sus principios, pero flexible en sus métodos.Aplicación práctica
Pregúntate:¿Estoy insistiendo en algún plan solamente porque quiero demostrar que tengo razón?
Tal vez amar a alguien requiera hoy modificar nuestro método sin abandonar la verdad.
Miércoles 26 de agosto
El perdón y la reafirmación del amor
Lecturas principales: 2 Corintios 7:5-13; 2:5-11.La corrección de Pablo produjo tristeza, pero esa tristeza condujo al arrepentimiento. Cuando la disciplina ya había alcanzado su propósito, Pablo pidió a la iglesia que perdonara, consolara y reafirmara su amor hacia quien había errado.
Reflexión
Este puede ser uno de los puntos más importantes de toda la semana.La disciplina cristiana nunca debe convertirse en venganza.
El objetivo no es destruir al pecador.
Es restaurarlo.
Pablo había escrito palabras fuertes a los corintios.
Pero cuando supo que aquellas palabras habían producido arrepentimiento, no dijo:
«Ahora háganlo sufrir para que aprenda».
Dijo, en esencia:
Perdónenlo.
Consuélenlo.
Háganle saber que todavía lo aman.
Aquí encontramos el equilibrio bíblico.
La gracia no llama bueno al pecado.
Pero tampoco abandona al pecador cuando se arrepiente.
Jesús hizo exactamente eso.
A la mujer sorprendida en adulterio no le dijo que su pecado era irrelevante.
Pero tampoco permitió que la destruyeran.
La levantó y la llamó hacia una nueva vida.
Así funciona el evangelio.
La verdad revela el pecado.
El arrepentimiento reconoce el pecado.
La gracia perdona.
Y el amor restaura.
Una iglesia que solamente disciplina puede convertirse en un tribunal frío.
Una iglesia que nunca disciplina puede terminar trivializando el pecado.
Pero una iglesia verdaderamente cristiana corrige para restaurar.
Elena G. de White insiste precisamente en que el trato entre los miembros debe buscar elevar, restaurar y sanar, sin abandonar el orden y la disciplina que la iglesia necesita.
Este equilibrio solamente puede existir cuando Cristo gobierna nuestros corazones.
Enseñanza principal
La disciplina cristiana alcanza su propósito cuando conduce al arrepentimiento, al perdón y finalmente a la restauración.Aplicación práctica
Puede existir alguien cuyo error todavía recuerdas constantemente.Quizás ya pidió perdón.
Quizás ya mostró arrepentimiento.
Entonces surge una pregunta difícil:
¿Estoy dispuesto no solamente a perdonarlo, sino también a reafirmarle mi amor?
Dios no nos llama a perpetuar la culpa de quien sinceramente se arrepiente.
Nos llama a ayudarlo a levantarse.
Jueves 27 de agosto
Triunfo en Cristo
Lectura principal: 2 Corintios 2:12-17.Mientras esperaba noticias de Tito acerca de los corintios, Pablo atravesó momentos de inquietud. Sin embargo, continuó predicando a Cristo y, al recibir noticias favorables, expresó su gratitud porque Dios lo conducía en triunfo en Cristo.
Reflexión
Algo extraordinario ocurre en este pasaje.Pablo habla de ansiedad.
Y poco después habla de triunfo.
Eso nos enseña que experimentar preocupación no significa necesariamente haber perdido la fe.
Pablo era un apóstol.
Había visto milagros.
Había recibido revelaciones.
Había dedicado su vida al evangelio.
Y aun así experimentaba momentos de profunda inquietud.
Los hombres y mujeres utilizados por Dios continúan siendo seres humanos.
Los pastores necesitan ánimo.
Los ancianos necesitan oración.
Los maestros necesitan apoyo.
Los líderes también pueden cansarse.
La fortaleza cristiana no significa nunca experimentar debilidad.
Significa descubrir que nuestra debilidad no tiene la última palabra.
Pablo podía reconocer su inquietud y al mismo tiempo decir:
Dios nos conduce en triunfo por medio de Cristo.
Su victoria no estaba basada en sentirse siempre fuerte.
Estaba basada en pertenecer siempre a Cristo.
Luego utiliza una imagen hermosa: la vida del creyente debe llevar a todas partes la fragancia del conocimiento de Jesús.
Pensemos en eso.
Cuando alguien entra en contacto con nosotros, ¿qué permanece después?
¿La fragancia de Cristo?
¿Paz?
¿Esperanza?
¿Bondad?
¿Verdad?
¿Compasión?
¿O dejamos detrás conflictos, arrogancia, críticas y heridas?
Un ministerio impulsado por amor deja una huella de Cristo dondequiera que pasa.
No necesariamente porque produzca grandes eventos.
Sino porque las personas perciben que estuvieron cerca de alguien que camina con Jesús.
Enseñanza principal
Nuestro triunfo no consiste en no tener luchas; consiste en permanecer en Cristo en medio de ellas.Aplicación práctica
Pregúntate:¿Qué clase de influencia dejo en las personas después de relacionarme con ellas?
Pidamos que nuestras palabras, actitudes y acciones lleven la fragancia del carácter de Jesús.
Viernes 28 de agosto
Para estudiar y meditar: cuando el amor se convierte en ministerio
Lectura recomendada: Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, capítulo 31, «Se escucha el mensaje».La guía recomienda para el viernes este capítulo, basado en 2 Corintios, donde se presenta la preocupación de Pablo por los creyentes de Corinto y su alegría cuando finalmente recibió noticias positivas acerca de ellos.
Reflexión
Después de estudiar toda la semana podemos comprender que el ministerio de Pablo no estaba impulsado simplemente por obligación.Amaba a las personas.
Por eso sufría cuando se alejaban de Dios.
Por eso oraba.
Por eso escribía.
Por eso corregía.
Por eso esperaba noticias.
Por eso se alegraba cuando se arrepentían.
Cuando realmente amamos a alguien, su condición espiritual deja de sernos indiferente.
La indiferencia dice:
«Ese es su problema».
El amor dice:
«¿Cómo puedo ayudarlo a regresar a Cristo?»
Ese espíritu debería caracterizar a la iglesia que espera la Segunda Venida.
Nuestro mensaje anuncia que Jesús viene pronto.
Pero precisamente porque viene pronto debemos amar profundamente a las personas que todavía necesitan conocerlo.
No proclamamos el mensaje de los tres ángeles para demostrar que sabemos más que otros.
Lo proclamamos porque amamos.
No enseñamos acerca del sábado para ganar una discusión.
Lo hacemos porque deseamos que otros descubran al Dios Creador y Redentor.
No hablamos del juicio para producir terror.
Proclamamos que existe un Salvador y Abogado que desea rescatar al pecador.
No hablamos de la Segunda Venida simplemente como un acontecimiento profético.
Esperamos a una Persona.
A Jesucristo.
Y mientras esperamos, nuestra misión consiste en reflejar su carácter.
Elena G. de White presenta la vida cristiana consagrada como una existencia que comunica luz, consuelo, paz, pureza y servicio porque está dominada por un amor desinteresado y llena del Espíritu de Cristo.
Ese es el ministerio que necesita nuestro mundo.
No solamente buenos discursos.
Necesita cristianos que se parezcan a Cristo.
Enseñanza principal
Cuando el amor de Cristo gobierna nuestro corazón, el ministerio deja de ser solamente algo que hacemos y se convierte en una expresión de lo que somos.Aplicación práctica
Haz esta oración:«Señor, no permitas que solamente hable de tu amor. Haz que alguien pueda experimentar tu amor hoy a través de mi vida».
Enseñanzas principales de la semana
Dios nos consuela para que también podamos consolar a quienes sufren.
El ministerio cristiano necesita integridad, transparencia y sinceridad.
Amar puede exigir cambiar nuestros planes sin abandonar nuestros principios.
La corrección bíblica busca arrepentimiento y restauración, no humillación.
Cuando existe arrepentimiento verdadero, el perdón debe ir acompañado de una reafirmación del amor.
Los líderes espirituales también experimentan angustia y necesitan el apoyo y las oraciones de la iglesia.
Nuestro triunfo no depende de nuestra fortaleza humana, sino de nuestra unión con Cristo.
El verdadero ministerio está motivado por amor a Dios y amor por las personas.
Aplicación práctica para nuestra vida
Esta semana podemos convertir la lección en cuatro acciones concretas.Consolar.
Busca a alguien que esté atravesando una situación difícil y acompáñalo.
Vivir con sinceridad.
Examina si existe alguna contradicción entre lo que profesas y cómo estás viviendo.
Perdonar.
Si alguien sinceramente se ha arrepentido, no conviertas su pasado en una condena permanente.
Servir por amor.
Antes de realizar cualquier actividad para Dios, pregúntate cuál es realmente tu motivación.
No necesitamos necesariamente un púlpito para tener un ministerio.
Una llamada puede convertirse en ministerio.
Una visita puede convertirse en ministerio.
Escuchar a alguien puede convertirse en ministerio.
Perdonar puede convertirse en ministerio.
Una palabra pronunciada en el momento correcto puede convertirse en ministerio.
Cuando existe amor, Dios puede convertir acciones aparentemente pequeñas en instrumentos de su gracia.
Llamado espiritual
Existe una pregunta que esta lección coloca delante de nosotros:¿Qué impulsa mi servicio a Dios?
¿La costumbre?
¿El reconocimiento?
¿Una responsabilidad dentro de la iglesia?
¿El deseo de que otros observen lo que hago?
¿O el amor de Cristo?
Pablo escribió:
«…para que supiesen cuánto los amo».
Quizás esa sea una de las mejores descripciones del ministerio cristiano.
Que después de escuchar nuestras palabras, recibir nuestra ayuda, observar nuestra conducta o incluso recibir alguna corrección necesaria, las personas puedan finalmente comprender:
«Lo hizo porque quería mi salvación».
Eso fue lo que Jesús hizo por nosotros.
Y ese es el carácter que desea reproducir en su iglesia.
Reflexión final de la semana
Comenzamos esta semana hablando de amor.
Y terminamos hablando de triunfo.
Entre ambos encontramos el verdadero ministerio cristiano.
Dios nos consuela.
Nos transforma.
Nos enseña sinceridad.
Corrige nuestras motivaciones.
Nos enseña cuándo avanzar y cuándo esperar.
Nos llama a perdonar.
Nos invita a restaurar.
Y finalmente nos conduce en triunfo por medio de Cristo.
La iglesia no necesita únicamente mejores métodos.
Necesita más del carácter de Jesús.
Podemos desarrollar estrategias extraordinarias.
Podemos organizar grandes programas.
Podemos utilizar tecnología.
Podemos construir templos.
Podemos producir contenidos.
Pero si perdemos el amor, habremos perdido aquello que debe impulsar toda la misión.
Cristo no vino simplemente a cumplir una tarea.
Vino porque amó.
Cristo no murió simplemente porque existía un plan profético.
Murió porque amó.
Cristo no intercede hoy por nosotros simplemente porque corresponde hacerlo.
Nos ama.
Y regresará porque desea llevar consigo a aquellos que rescató.
Por eso nuestra misión también debe comenzar allí:
en el amor.
El evangelio debe ser predicado con amor.
La verdad debe ser defendida con amor.
El pecado debe ser corregido con amor.
El arrepentido debe ser restaurado con amor.
La iglesia debe servir con amor.
Y cada creyente debe poder decir:
«El amor de Cristo me impulsa».
Preguntas para reflexión personal
¿Qué está motivando actualmente mi servicio a Dios?¿Estoy utilizando mis experiencias difíciles para consolar a otros?
¿Existe coherencia entre mi fe pública y mi vida privada?
¿Hay algún plan que necesito poner nuevamente bajo la dirección de Dios?
¿Existe alguien arrepentido a quien todavía me niego a perdonar?
¿Cómo estoy apoyando espiritualmente a quienes ejercen liderazgo en mi iglesia?
¿Qué «fragancia» deja mi carácter en quienes se relacionan conmigo?
Si alguien observara mi vida durante una semana, ¿podría reconocer en mí el amor de Cristo?
Análisis | La Voz Nacional
La Lección 9 presenta una dimensión del cristianismo particularmente necesaria en nuestro tiempo: la diferencia entre simplemente defender la verdad y representar correctamente al Dios de la verdad.Pablo no era indiferente al error. Corrigió problemas doctrinales, morales y espirituales dentro de la iglesia de Corinto. Sin embargo, sus cartas muestran que detrás de aquellas correcciones existía una profunda preocupación por las personas.
Ese equilibrio resulta fundamental.
En algunos ambientes cristianos se habla mucho de amor, pero se evita cualquier llamado al arrepentimiento. En otros se defiende con firmeza la verdad, pero ocasionalmente se hace con una dureza que difícilmente refleja el carácter de Jesús.
Pablo presenta otro camino.
Verdad con amor.
Disciplina con restauración.
Sinceridad con misericordia.
Firmeza de principios con flexibilidad de métodos.
Desde la perspectiva adventista, esta enseñanza posee además una dimensión misionera especial. La Iglesia Adventista entiende que tiene un mensaje que proclamar al mundo antes del regreso de Cristo. Sin embargo, la efectividad espiritual de esa misión no puede medirse únicamente por la cantidad de sermones, campañas, publicaciones o actividades realizadas.
La pregunta fundamental continúa siendo:
¿Puede el mundo reconocer el carácter de Cristo en quienes anuncian su regreso?
Nuestro mensaje acerca del sábado tendrá mayor fuerza cuando las personas puedan observar al Señor del sábado reflejado en nuestro carácter.
Nuestra predicación acerca de la Segunda Venida tendrá mayor credibilidad cuando nuestra manera de tratar a las personas demuestre que realmente esperamos encontrarnos con Jesús.
Nuestra defensa de la verdad tendrá mayor autoridad cuando esté acompañada de sinceridad, humildad y compasión.
Pablo demuestra además que el sufrimiento no necesariamente destruye el ministerio. En manos de Dios puede profundizarlo. Quien ha sido consolado aprende a consolar. Quien ha experimentado misericordia aprende a mostrar misericordia. Quien reconoce cuánto Cristo lo perdonó comienza a comprender cuánto necesita perdonar.
La gran enseñanza de esta semana podría resumirse en una sola frase:
el amor de Cristo no elimina la verdad; transforma la manera en que vivimos, proclamamos y aplicamos esa verdad.
Ese es el ministerio que Pablo intentó desarrollar.
Ese fue el ministerio de Jesús.
Y ese continúa siendo el modelo para la iglesia que espera su regreso.
Fuentes consultadas
Biblia: 1 y 2 Corintios, especialmente 2 Corintios 1:3-14; 1:15–2:4; 2:5-17; 4:2; 7:5-13 y 1 Corintios 16:5-7.Guía de Estudio de la Biblia para Adultos, tercer trimestre de 2026, Primera y Segunda a los Corintios, Lección 9: «Un ministerio impulsado por el amor», semana del 22 al 28 de agosto de 2026.
Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, capítulo 31: «Se escucha el mensaje», especialmente el contenido relacionado con Pablo, Tito y la iglesia de Corinto.
Elena G. de White, materiales del Espíritu de Profecía incluidos en el estudio complementario de la semana sobre consuelo, sinceridad, restauración, servicio y amor cristiano.
Autor: Wilandy








Redacción La Voz Nacional
Equipo Editorial | La Voz NacionalContenido elaborado y revisado por el equipo editorial de La Voz Nacional, comprometido con informar con responsabilidad, equilibrio e interés público.
NOTICIAS RELACIONADAS
Ver másOPINIONES DE LOS LECTORES
Comparte tu opinión. Los comentarios se muestran aquí mismo debajo de la noticia.
Publicar un comentario
COMENTARIOS