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Escuela Sabática Adventista-Lección 7 Tercer Trimestre, “Un retrato del amor” Semana del 8 al 14 de agosto de 2026

Jesús abraza y consuela a un niño mientras una mujer anciana y otro niño observan con ternura, en una escena que representa el amor de Cristo.
Primera de Corintios 13 revela que el amor verdadero no es una emoción pasajera, sino el carácter de Cristo reproducido por el Espíritu Santo en quienes se entregan a él.


Lección: 7, tercer trimestre de 2026
Tema trimestral: Primera y Segunda de Corintios
Semana de estudio: 8 al 14 de agosto de 2026
Lección para el sábado: 15 de agosto de 2026


Texto para memorizar:

«Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor» (1 Corintios 13:13).

Lecturas de la semana: 1 Corintios 13; Mateo 24:12; Gálatas 5:22, 23; 1 Timoteo 1:14; 1 Juan 4:8.

Los títulos, fechas y lecturas corresponden a la lección 7 del Manual de Escuela Sabática para Adultos⁠, disponible también en su edición digital en español⁠.

Introducción

Vivimos en una sociedad que habla constantemente del amor, pero que muchas veces lo confunde con atracción, aprobación, tolerancia ilimitada o simple emoción. Sin embargo, cuando Pablo escribió 1 Corintios 13, no estaba describiendo un sentimiento romántico. Estaba presentando la vida que surge cuando Cristo ocupa verdaderamente el corazón.

La iglesia de Corinto tenía conocimientos, manifestaciones espirituales y miembros con diferentes capacidades. No obstante, también estaba marcada por rivalidades, orgullo, comparaciones, egoísmo y divisiones. Los corintios poseían dones, pero necesitaban carácter.

Por eso, entre los capítulos 12 y 14, dedicados a los dones espirituales, Pablo colocó el capítulo del amor. Su mensaje era claro: ningún don, ministerio, conocimiento doctrinal o sacrificio personal puede sustituir el amor de Cristo.

Contexto histórico

Corinto era una importante ciudad comercial del mundo grecorromano. En ella convivían personas de distintas nacionalidades, condiciones económicas y creencias religiosas. Esa diversidad también penetró en la iglesia.

Algunos miembros se consideraban superiores por sus conocimientos, posición social o dones espirituales. Había disputas, inmoralidad, litigios entre creyentes, abusos durante la Cena del Señor y competencia por los dones más visibles.

Pablo comprendió que el problema fundamental no era la ausencia de capacidades, sino la falta de una experiencia profunda con Cristo. La iglesia no necesitaba simplemente hacer más cosas; necesitaba parecerse más a Jesús.

Contexto bíblico

Primera de Corintios 13 no interrumpe la enseñanza acerca de los dones espirituales. Es el centro que explica cómo deben utilizarse.

El amor bíblico —agápē— nace en Dios y busca el bien verdadero de los demás, aunque hacerlo exija sacrificio. No depende de que la otra persona lo merezca ni desaparece cuando no recibe reconocimiento.

Este amor tampoco se opone a la verdad. Pablo declara que el amor “se goza de la verdad”. Por consiguiente, amar no significa aprobar el pecado, encubrir la injusticia o renunciar a la disciplina espiritual. El amor de Cristo une misericordia, verdad, justicia y restauración.

Sábado 8 de agosto: Un retrato del amor

Lecturas: 1 Corintios 13; Mateo 24:12; Gálatas 5:22, 23; 1 Timoteo 1:14; 1 Juan 4:8.

El amor tiene un rostro: Jesucristo. Todo lo que Pablo describe en 1 Corintios 13 se manifestó perfectamente en su vida.

Jesús fue paciente con los discípulos cuando no comprendían. Fue bondadoso con los despreciados, misericordioso con los pecadores arrepentidos y firme frente a la injusticia. Soportó el rechazo sin responder con venganza y llegó hasta la cruz para salvar a quienes se habían rebelado contra él.

Por eso, esta lección no debe utilizarse principalmente para medir los defectos ajenos. Es un espejo en el que cada creyente debe contemplarse y preguntarse: ¿está viendo mi familia el carácter de Jesús en mí? ¿Mis palabras sanan o hieren? ¿Mi forma de defender la verdad revela también el amor de Cristo?

Domingo 9 de agosto: La esencialidad del amor

Textos bíblicos: 1 Corintios 13; Mateo 24:12.

Pablo presenta situaciones espiritualmente impresionantes: hablar lenguas, conocer misterios, poseer una fe extraordinaria, entregar los bienes e incluso sacrificar la propia vida. Sin embargo, declara que, sin amor, todo eso pierde su valor espiritual.

Esto debería llevarnos a una reflexión seria. Es posible conocer la doctrina correcta, ocupar responsabilidades en la iglesia y defender públicamente la verdad, pero hacerlo desde el orgullo, la competencia o el resentimiento.

Jesús advirtió que, como consecuencia del aumento de la maldad, el amor de muchos se enfriaría. El peligro de los últimos días no consiste únicamente en abandonar la verdad, sino también en profesarla con un corazón endurecido.

La preparación para el regreso de Cristo no se limita a conocer las profecías. Incluye permitir que el Espíritu Santo reproduzca en nosotros el carácter de Jesús.

Lunes 10 de agosto: Lo que el amor hace 

Textos bíblicos: 1 Corintios 13:4-7; Gálatas 5:22, 23.

Pablo describe el amor mediante acciones. El amor es paciente, bondadoso, se alegra con la verdad, soporta, cree, espera y persevera.

La paciencia del amor no es debilidad. Es la capacidad espiritual de controlar nuestras reacciones y conceder a los demás la oportunidad de crecer. La bondad convierte los buenos sentimientos en hechos concretos. La esperanza se niega a declarar que una persona está definitivamente perdida.

Cuando Pablo afirma que el amor “todo lo cree”, no está enseñando ingenuidad ni exigiendo ignorar pruebas, peligros o conductas abusivas. El amor camina unido a la verdad y la prudencia, pero se resiste a interpretar siempre las intenciones ajenas de la peor manera.

El amor persevera porque su fuente no está en la respuesta humana, sino en Cristo. Cuando el yo queda sometido a Jesús, el Espíritu Santo produce un amor que permanece incluso en medio de la decepción.

Martes 11 de agosto: Lo que el amor no hace

Texto bíblico: 1 Corintios 13:4-7.

El amor no envidia, no presume, no se envanece, no actúa groseramente, no busca exclusivamente lo suyo, no se irrita con facilidad, no lleva un registro de las ofensas y no se alegra de la injusticia.

Esta parte de la descripción es una operación espiritual contra el ego. La envidia sufre cuando otro prospera; el amor se alegra. El orgullo desea ser admirado; el amor procura que Cristo sea exaltado. El egoísmo pregunta: “¿Qué recibiré?”; el amor pregunta: “¿Cómo puedo servir?”.

No guardar rencor no significa negar el daño, impedir la justicia o tolerar el abuso. Significa renunciar a la venganza personal y colocar el caso en las manos de Dios. El amor puede establecer límites, denunciar la injusticia y procurar responsabilidades, pero nunca se deleita en destruir al culpable.

Antes de recordar las ofensas que otros nos han hecho, debemos recordar cuánto nos ha perdonado Cristo.

Miércoles 12 de agosto: Un retrato de Jesús 

Textos bíblicos: Juan 13:1, 34; 15:9, 12; 1 Timoteo 1:14; 2 Timoteo 1:7, 13; 1 Juan 3:16; 4:7-12, 19-21.

Solo Jesús cumple perfectamente la descripción de 1 Corintios 13. Él amó a los suyos hasta el fin, lavó los pies de quienes lo abandonarían, trató con paciencia a Pedro, perdonó a sus verdugos y entregó su vida por quienes no podían salvarse.

En la cruz contemplamos el significado más profundo del amor: Cristo ocupó voluntariamente el lugar del pecador. No esperó que nosotros fuéramos dignos para amarnos; su amor abrió el camino para nuestra restauración.

El mismo Salvador que murió por nosotros ministra hoy en el Santuario celestial. Podemos acercarnos a él con confianza, porque nuestro Sumo Sacerdote conoce nuestras luchas y ofrece perdón, transformación y poder para vencer.

Elena G. de White escribió: “Únicamente el amor que haya fluido del corazón de Cristo puede proporcionar sanidad” (La educación, p. 102), reflexión recogida por la Revista Adventista de España⁠.

No llegaremos a amar como Jesús mediante un esfuerzo meramente humano. Primero debemos contemplarlo, recibir su gracia y permitir que el Espíritu Santo transforme nuestro carácter.

Jueves 13 de agosto: Fe, esperanza y amor 

Textos bíblicos: 1 Corintios 13:8-13; 2 Corintios 5:7; Romanos 8:24; 1 Juan 4:8.

Los dones espirituales cumplen funciones necesarias mientras la iglesia lleva adelante su misión. Sin embargo, pertenecen a una realidad provisional. Cuando Cristo regrese y el plan de salvación alcance su consumación, lo incompleto dará paso a la plenitud.

Esto no significa que los dones espirituales hayan dejado de ser necesarios para la iglesia actual. Pablo enseña que deben permanecer sometidos al propósito para el cual fueron concedidos: edificar el cuerpo de Cristo y conducir a las personas hacia la verdad.

La fe contempla lo que todavía no vemos. La esperanza aguarda el cumplimiento de las promesas. Pero el amor permanecerá eternamente porque forma parte de la naturaleza de Dios.

Cuando Cristo regrese, la fe se convertirá en visión y la esperanza encontrará su cumplimiento. Sin embargo, continuaremos amando durante toda la eternidad. Por eso el amor es el mayor.

Viernes 14 de agosto: Para estudiar y meditar 

Lectura complementaria: “The Need of Love”, Elena G. de White, Review and Herald, 28 de agosto de 1888.

La mayor necesidad de la iglesia no es simplemente tener más actividades, discursos o programas. Necesitamos que el amor de Cristo alcance la mente, el corazón, las palabras y las acciones.

La verdad proclamada sin amor puede sonar como un metal que produce ruido, pero no transforma. Al mismo tiempo, un supuesto amor que evita la verdad tampoco procede de Cristo. Jesús nunca sacrificó la verdad para agradar, ni utilizó la verdad para humillar.

Al concluir la semana, conviene preguntarnos:
¿Qué característica positiva del amor necesito practicar con mayor urgencia?
¿Cuál de las actitudes negativas mencionadas por Pablo permanece en mi corazón?
¿Existe alguna persona a quien necesito perdonar, escuchar o pedir perdón?
¿Mis dones y conocimientos están edificando a la iglesia o alimentando mi orgullo?
¿Puede mi familia reconocer el carácter de Jesús en mi manera de tratarla?

Enseñanzas principales

El amor verdadero procede de Dios y es producido por el Espíritu Santo.
Ningún conocimiento, don o sacrificio puede sustituir un carácter semejante al de Cristo.
Amar no significa tolerar el pecado; el amor se alegra con la verdad y busca restaurar.
Jesucristo es la revelación perfecta del amor de Dios.
Prepararnos para la Segunda Venida implica permitir que Cristo transforme nuestro carácter.
Los dones cumplen una función temporal, pero el amor permanecerá durante toda la eternidad.

Aplicación práctica

Durante esta semana podemos asumir cinco compromisos:
Comenzar cada día pidiendo a Dios que coloque su amor en nuestro corazón.
Detenernos antes de responder cuando estemos irritados.
Realizar diariamente una acción bondadosa sin buscar reconocimiento.
Evitar divulgar los errores ajenos y hablar directamente con quien corresponda.
Utilizar nuestros dones para servir y no para competir dentro de la iglesia.

Llamado espiritual

Tal vez hemos defendido la verdad, pero no siempre lo hemos hecho con el espíritu de Cristo. Quizás hemos servido en la iglesia mientras guardábamos resentimiento, envidia o heridas sin entregar.

Hoy Jesús no nos llama simplemente a esforzarnos más. Nos invita a entregarle el corazón. Solo cuando su amor entra en nosotros podemos amar a quienes nos han decepcionado, perdonar sin negar la justicia y servir sin buscar aplausos.

Pidámosle que elimine todo lo que no se parece a él y convierta nuestra vida en un retrato visible de su amor.

Oración

Señor Jesús, reconocemos que muchas veces hemos hablado, servido y defendido nuestras ideas sin reflejar tu carácter. Perdona nuestro orgullo, egoísmo, irritación y resentimiento. Derrama tu amor en nuestros corazones mediante el Espíritu Santo. Enséñanos a ser pacientes, bondadosos, firmes en la verdad y misericordiosos con las personas. Haz de nuestro hogar y de nuestra iglesia un retrato vivo de tu amor. Prepáranos para encontrarnos contigo y permanecer eternamente en tu presencia. Amén.

Conclusión

Primera de Corintios 13 no fue escrito únicamente para ser leído en ceremonias o repetido como una hermosa poesía. Es un llamado a examinar nuestro carácter delante de Cristo.

El amor verdadero es paciente cuando sería más fácil reaccionar; es bondadoso cuando nadie observa; perdona sin negar la justicia; persevera cuando otros se rinden y se alegra siempre con la verdad.

El mundo necesita escuchar el mensaje de Dios, pero también necesita verlo encarnado en una iglesia que ame como Jesús. Cuando Cristo habita en nosotros, nuestras palabras, decisiones y relaciones se convierten en un retrato de su carácter.

Análisis | La Voz Nacional

La importancia de 1 Corintios 13 trasciende el ámbito estrictamente religioso. Vivimos en un contexto social marcado por la polarización, la exposición pública de los errores, la competencia y la tendencia a considerar enemigo a quien piensa de manera diferente. Frente a esa realidad, Pablo propone un modelo de convivencia basado en paciencia, verdad, servicio, dominio propio y perseverancia.

La iglesia de Corinto demuestra que una comunidad puede poseer conocimientos, recursos y capacidades extraordinarias, pero continuar espiritualmente debilitada por el orgullo. Su mayor problema no era la ausencia de religión, sino la presencia de un ego que utilizaba incluso los dones espirituales como instrumentos de comparación.

Esta advertencia resulta especialmente pertinente para la Iglesia Adventista. La identidad profética, la observancia de los mandamientos y la proclamación del regreso de Cristo no pueden separarse del carácter de Jesús. El mensaje puede ser bíblicamente correcto y, sin embargo, perder credibilidad cuando se comunica mediante arrogancia, hostilidad o desprecio.

No obstante, el amor descrito por Pablo tampoco representa sentimentalismo o indiferencia moral. El texto afirma que el amor no se alegra de la injusticia, sino de la verdad. Por consiguiente, amar exige proteger al vulnerable, denunciar el abuso, corregir el error y establecer límites cuando sean necesarios. La diferencia está en que el amor procura restaurar y no destruir.

En la vida digital, esta enseñanza cuestiona la práctica de divulgar faltas, conservar archivos emocionales de antiguas ofensas o alegrarse por la caída de una persona considerada adversaria. El amor cristiano no convierte el error en entretenimiento ni utiliza la verdad como arma de humillación.

La gran prueba de la fe no consiste únicamente en cuánto sabemos, sino en cuánto de Jesús pueden reconocer los demás en nuestra conducta. Una comunidad donde se combinan la verdad, la justicia y la misericordia ofrece una evidencia poderosa de que el evangelio puede transformar realmente al ser humano.
Autor: Wilandy

Fuentes consultadas

1. Santa Biblia, versión Reina-Valera 1960 (RVR1960), Sociedades Bíblicas Unidas. Pasajes consultados: 1 Corintios 13; Mateo 24:12; Gálatas 5:22-23; 1 Timoteo 1:14; Juan 13:1, 34; 15:9, 12; 2 Timoteo 1:7, 13; 1 Juan 3:16; 4:7-12, 19-21; 2 Corintios 5:7 y Romanos 8:24.

2. Manual oficial de Escuela Sabática para Adultos — Lección 7: A Portrait of Love⁠, Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. 

3. Edición digital en español — Un retrato del amor⁠, Sabbath School–Adventech. 

4. Un retrato de amor — Escuela Sabática⁠, Revista Adventista de España.
REDACCIÓN LA VOZ NACIONAL

Redacción La Voz Nacional

Equipo Editorial | La Voz Nacional

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