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Gracia, amor y comunión | Reflexión de Escuela Sabática del 19 al 25 de septiembre de 2026

Biblia abierta junto a una cruz al amanecer, imagen de la reflexión Gracia, amor y comunión de la Escuela Sabática del 19 al 25 de septiembre de 2026
Lección 13 | Tercer trimestre de 2026

Tema trimestral: Primera y Segunda a los Corintios


La última lección del tercer trimestre de 2026 lleva por título «Gracia, amor y comunión» y nos conduce hacia una de las bendiciones más hermosas de todo el Nuevo Testamento: la despedida de Pablo a los creyentes de Corinto. 

«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén» (2 Corintios 13:14).

En una sola declaración encontramos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo actuando en favor de la humanidad: gracia, amor y comunión.

No son simplemente tres conceptos teológicos.

Son tres realidades que deberían transformar nuestra relación con Dios y también nuestra manera de relacionarnos unos con otros.

Texto para memorizar

«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén» (2 Corintios 13:14).

Lecturas principales de la semana

2 Corintios 8:9; Romanos 16:20; 1 Juan 4:8-11; 2 Corintios 13:11; Filipenses 2:1-2; Gálatas 4:4-6.

Estos pasajes y los temas diarios corresponden a la Lección 13 del tercer trimestre de 2026.

Introducción

Pablo comenzó sus cartas hablando de gracia y termina 2 Corintios hablando nuevamente de gracia.

Eso no es accidental.

Después de corregir problemas, responder acusaciones, hablar de sufrimientos, advertir acerca de falsos maestros y llamar a los creyentes al arrepentimiento, el apóstol no termina con una amenaza.

Termina con una bendición.

Gracia.
Amor.
Comunión.

Es casi como si Pablo quisiera decir:

Después de todas las diferencias, conflictos, errores y luchas que hemos analizado, recuerden cuál es finalmente el corazón del evangelio.

La gracia de Cristo nos salva.

El amor de Dios nos abraza.

Y el Espíritu Santo nos une.

Esta enseñanza resulta profundamente necesaria para la iglesia contemporánea.

Podemos tener doctrina correcta y relaciones destruidas.

Podemos defender la verdad y herir a nuestros hermanos.

Podemos hablar acerca del Espíritu Santo y vivir divididos.

Podemos predicar el amor de Dios mientras mantenemos resentimientos.

Pero Pablo presenta otra manera de vivir.

Una comunidad verdaderamente transformada por el evangelio debe mostrar aquello que recibe de Dios.

Si hemos recibido gracia, debemos aprender a tratar a otros con gracia.

Si hemos conocido el amor de Dios, debemos amar.

Si participamos de la comunión del Espíritu Santo, debemos buscar la unidad.

El evangelio no transforma solamente nuestras creencias.

Transforma nuestras relaciones.

Biblia abierta junto a una cruz iluminada por el atardecer, representación de la gracia, el amor y la comunión en la reflexión de Escuela Sabática
Sábado 19 de septiembre: Gracia, amor y comunión

Lectura principal

2 Corintios 13:11-14.

Reflexión

¿Cómo termina Pablo una carta dirigida a una iglesia que había tenido tantos problemas?

Podría haber terminado recordando nuevamente cada error.

Podría haber señalado a sus adversarios.

Podría haber elaborado una lista de culpables.

Pero termina mirando hacia Dios.

Antes de la bendición final, Pablo llama a los creyentes a alegrarse, restaurarse, animarse, vivir en armonía y permanecer en paz.

Entonces declara que el Dios de amor y de paz estará con ellos.

Aquí encontramos un principio espiritual extraordinario.

El cristianismo no consiste simplemente en tener una relación vertical con Dios mientras ignoramos nuestras relaciones horizontales.

No podemos decir:

«Estoy bien con Dios, aunque no me importa vivir permanentemente enemistado con todo el mundo».

La gracia debe producir reconciliación.

El amor debe producir servicio.

La comunión del Espíritu debe producir unidad.

Eso no significa que nunca existirán diferencias.

Los corintios tenían muchas.

Pero significa que nuestras diferencias no deben destruir nuestra identidad como hermanos en Cristo.

La iglesia no necesita uniformidad absoluta para tener unidad.

Puede haber distintas personalidades.

Diferentes capacidades.

Distintas experiencias.

Diferentes opiniones acerca de asuntos secundarios.

Pero todos debemos encontrarnos en un mismo lugar:

Jesucristo.

Enseñanza principal

La gracia, el amor y la comunión que recibimos de Dios deben reflejarse en nuestra manera de tratar a los demás.

Aplicación práctica

Pregúntate:

¿Existe alguna relación que la gracia de Dios me está llamando a restaurar?

¿Existe alguien a quien debo perdonar?

¿Existe alguna división que estoy alimentando innecesariamente?

La verdadera espiritualidad también puede verse en la manera en que tratamos a las personas.

Representación de Jesús extendiendo su mano hacia una persona necesitada, símbolo de la gracia de Cristo que alcanza, perdona y restaura al ser humano
Domingo 20 de septiembre: La gracia de Jesús

Lecturas principales

2 Corintios 8:9; Romanos 16:20; Gálatas 6:18; Filipenses 4:23.

El tema oficial del domingo dirige nuestra atención hacia la gracia de Jesucristo.

Reflexión

La gracia constituye uno de los conceptos más extraordinarios del evangelio.

Gracia significa que Dios nos ofrece aquello que no podríamos ganar por nuestros propios méritos.

Pablo presenta el ejemplo supremo:

Cristo era rico, pero por amor a nosotros se hizo pobre para enriquecernos mediante su pobreza.

Jesús dejó la gloria del cielo.

Aceptó nuestra humanidad.

Experimentó hambre.

Cansancio.

Rechazo.

Dolor.

Humillación.

Y finalmente la cruz.

¿Por qué?

Porque nosotros no podíamos salvarnos.

La salvación no comenzó con seres humanos intentando llegar hasta Dios.

Comenzó con Dios descendiendo hasta nosotros.

Eso es gracia.

El pecador no presenta delante de Dios un currículo de méritos.

Presenta una necesidad.

Y Cristo presenta su justicia.

Como adventistas debemos recordar siempre este equilibrio.

La obediencia es importante.

La Ley de Dios es importante.

El sábado es importante.

La santificación es importante.

Pero ninguna de estas cosas constituye el precio mediante el cual compramos nuestra salvación.

Somos salvados por gracia mediante la fe.

Nuestra obediencia no es la causa del amor de Dios.

Es una respuesta agradecida a ese amor.

Quien comprende verdaderamente la gracia no pregunta:

«¿Cuánto pecado puedo cometer y todavía ser salvo?»

Pregunta:

«¿Cómo puedo entregarme completamente a Aquel que hizo tanto por mí?»

Enseñanza principal

La gracia no significa que nuestro pecado carezca de importancia; significa que Cristo pagó un precio que nosotros nunca podríamos pagar.

Aplicación práctica

Cuando Satanás intente convencerte de que tu pasado te coloca fuera del alcance de Dios, recuerda la cruz.

No confíes en tus propios méritos.

Confía en Cristo.

Y después de recibir gracia, extiende gracia.

Hombre en adoración frente a una cruz y una Biblia abierta al atardecer, representación del amor de Dios manifestado en Jesucristo
Lunes 21 de septiembre: El amor de Dios

Lecturas principales

Juan 3:16-17; Romanos 5:8; Romanos 8:37-39; 1 Juan 4:8-11.

Reflexión

La Biblia no dice simplemente que Dios tiene amor.

Dice:

«Dios es amor».

El amor pertenece a la esencia misma de su carácter.

Pero ¿cómo sabemos que Dios nos ama?

La respuesta definitiva se encuentra en Jesucristo.

Dios no se limitó a declarar su amor desde el cielo.

Actuó.

Entregó.

Sacrificó.

Juan 3:16 relaciona directamente amar con dar.

Dios amó y por eso dio a su Hijo.

Aquí encontramos una lección fundamental acerca del verdadero amor.

El amor bíblico no consiste exclusivamente en emociones.

El verdadero amor actúa.

El amor sirve.

El amor sacrifica.

El amor perdona.

El amor busca el bienestar del otro.

Por eso 1 Juan presenta una consecuencia inevitable:

Si Dios nos amó de esa manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

La prueba de que entendemos el amor de Dios no consiste simplemente en poder explicarlo teológicamente.

También debe poder verse en nuestra vida.

¿Cómo tratamos a nuestra familia?

¿Cómo hablamos de quien piensa diferente?

¿Cómo reaccionamos cuando nos ofenden?

¿Cómo tratamos al necesitado?

¿Cómo tratamos a quien no puede ofrecernos nada a cambio?

Una religión que habla constantemente del amor de Dios pero produce personas crueles necesita regresar nuevamente a la cruz.

Enseñanza principal

El amor de Dios no es solamente una verdad para creer; es un modelo que debemos reproducir.

Aplicación práctica

Piensa en una persona que necesite experimentar el amor de Dios mediante ti.

Tal vez necesita una llamada.

Una visita.

Perdón.

Ayuda.

Escucha.

Una palabra de ánimo.

No digamos solamente que Dios ama.

Permitamos que alguien pueda descubrir algo de ese amor mediante nuestras acciones.

Hombre orando junto a una Biblia abierta mientras contempla el atardecer, imagen que representa la confianza, la paz y el amor que provienen de Dios
Martes 22 de septiembre: El Dios de amor

Lectura principal

2 Corintios 13:11.

Reflexión

Pablo utiliza una expresión extraordinaria:

«El Dios de amor y de paz».

Dios no solamente ordena amar.

Él es la fuente del amor.

Dios no solamente pide paz.

Él es la fuente de la paz.

Esto modifica nuestra manera de entender la vida cristiana.

No tenemos que fabricar artificialmente dentro de nosotros aquello que no poseemos.

Debemos permanecer conectados con la Fuente.

Cuanto más cerca estamos de Dios, más profundamente su carácter debe reflejarse en nosotros.

Por supuesto, el crecimiento espiritual no ocurre instantáneamente.

Seguimos luchando contra nuestro carácter.

Contra el egoísmo.

Contra el orgullo.

Contra la impaciencia.

Contra el resentimiento.

Pero el Espíritu Santo continúa trabajando.

Existe además algo profundamente importante dentro del Gran Conflicto.

Desde el principio, Satanás ha intentado distorsionar el carácter de Dios.

Presentarlo como arbitrario.

Severo.

Egoísta.

Distante.

Pero la cruz responde a esas acusaciones.

En el Calvario encontramos a un Dios que entrega en lugar de exigir para sí mismo.

A un Dios que salva.

A un Dios que perdona.

A un Dios que ama incluso cuando el ser humano se encuentra en rebelión.

Por eso conocer correctamente el carácter de Dios resulta esencial.

Nos convertimos progresivamente en aquello que contemplamos.

Si imaginamos a Dios únicamente como un tirano, nuestra religión puede convertirse en miedo.

Si comprendemos al Dios revelado en Jesucristo, nuestra relación con él se fundamentará en confianza, reverencia, obediencia y amor.

Enseñanza principal

Dios es la fuente del amor y de la paz que desea reproducir en nuestra vida.

Aplicación práctica

Pregúntate:

¿Qué imagen de Dios estoy transmitiendo con mi vida?

Cuando otros observan mi cristianismo, ¿ven esperanza?

¿Ven misericordia?

¿Ven firmeza acompañada de amor?

Nuestro carácter también predica.

Grupo de creyentes unidos en oración junto a una Biblia abierta y una paloma blanca, símbolo de la comunión y unidad producidas por el Espíritu Santo
Miércoles 23 de septiembre: La comunión del Espíritu Santo

Lecturas principales

Filipenses 2:1-2; 1 Corintios 2:10-13; 1 Corintios 3:16; 1 Corintios 12:11; 2 Corintios 3:17.

Reflexión

Pablo habla acerca de la comunión del Espíritu Santo.

La palabra comunión transmite ideas de participación, relación, unidad y compañerismo.

El Espíritu Santo no nos fue dado únicamente para experiencias individuales.

También trabaja formando una comunidad.

Una iglesia.

Un cuerpo.

Una familia espiritual.

Pablo afirma que existe diversidad de dones, pero un mismo Espíritu.

Esto significa que ningún cristiano posee todo.

Nos necesitamos unos a otros.

Uno puede enseñar.

Otro puede servir.

Otro puede administrar.

Otro puede consolar.

Otro puede evangelizar.

Otro puede ayudar silenciosamente.

El problema comienza cuando convertimos los dones en instrumentos de competencia.

Cuando preguntamos quién es más importante.

Quién tiene mayor reconocimiento.

Quién ocupa la posición más visible.

El Espíritu Santo distribuye dones para edificar el cuerpo, no para alimentar nuestro ego.

La comunión del Espíritu también nos recuerda algo fundamental para nuestra fe adventista:

El Espíritu Santo es una Persona divina.

Enseña.

Guía.

Convence.

Revela.

Habita en nosotros.

Distribuye dones.

Transforma el carácter.

Nos conduce hacia Cristo.

Necesitamos mucho más que conocimiento religioso.

Necesitamos la presencia diaria del Espíritu Santo.

Porque podemos conocer doctrinas correctas y conservar un mal carácter.

Podemos entender profecías y no saber perdonar.

Podemos guardar correctamente el sábado y tratar incorrectamente a las personas.

Solamente el Espíritu puede tomar la verdad que conocemos intelectualmente y convertirla en una experiencia transformadora.

Enseñanza principal

La comunión verdadera entre creyentes nace de nuestra comunión personal con el Espíritu Santo.

Aplicación práctica

Antes de comenzar cada día, ora:

«Espíritu Santo, dirige hoy mis pensamientos, mis palabras, mis decisiones y mis relaciones».

Y antes de hablar cuando estás molesto, pregúntate:

¿Lo que voy a decir ayudará a producir unidad o aumentará la división?

Representación artística del Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo sobre una Biblia abierta, símbolo de la unidad divina en la obra de salvación
Jueves 24 de septiembre: Nuestro Dios trino

Lecturas principales

2 Corintios 13:14; Gálatas 4:4-6; Efesios 3:14-19; Efesios 4:4-6.

Reflexión

Llegamos al corazón teológico de la lección.

Padre.

Hijo.

Espíritu Santo.

Un solo Dios manifestado en tres Personas divinas.

Pablo no presenta a cada Persona actuando de manera aislada.

Las tres participan en nuestra salvación.

El Padre envía al Hijo.

El Hijo viene para redimirnos.

El Espíritu confirma nuestra condición de hijos de Dios.

La salvación es una obra divina completa.

La gracia no pertenece exclusivamente al Hijo.

El amor no pertenece exclusivamente al Padre.

La comunión no pertenece exclusivamente al Espíritu Santo.

Padre, Hijo y Espíritu participan armoniosamente en la obra de nuestra redención.

Aquí aparece además una extraordinaria lección acerca de la unidad.

La Deidad presenta perfecta unidad sin eliminar la distinción personal.

Esto nos enseña algo como iglesia.

Unidad no significa que todos tengamos que ser idénticos.

Podemos conservar diferencias legítimas y continuar siendo uno en Cristo.

Una iglesia verdaderamente espiritual no elimina la diversidad.

La consagra.

Cada miembro ocupa su lugar.

Cada talento puede utilizarse.

Cada generación puede aportar.

Cada persona posee dignidad.

Y todos caminamos hacia una misma misión.

Predicar a Cristo.

Preparar un pueblo.

Servir al mundo.

Esperar el regreso de Jesús.

Enseñanza principal

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan en perfecta unidad para nuestra salvación y constituyen el modelo supremo de comunión.

Aplicación práctica

Pregúntate:

¿Estoy construyendo unidad dentro de mi iglesia?

¿O participo frecuentemente en conversaciones que producen división?

No tenemos que pensar exactamente igual en cada asunto para caminar juntos hacia Cristo.

Hombre contemplando el horizonte junto a una Biblia abierta y una cruz al atardecer, representación de un momento de estudio, meditación y reflexión cristiana
Viernes 25 de septiembre: Para estudiar y meditar

Reflexión

Llegamos al final no solamente de esta semana, sino también del estudio trimestral de Primera y Segunda a los Corintios.

Y resulta profundamente significativo que todo termine con:

Gracia.
Amor.
Comunión.

Durante el trimestre hemos encontrado una iglesia con problemas reales.

Divisiones.

Conflictos.

Inmoralidad.

Problemas de liderazgo.

Debates espirituales.

Dificultades con los dones.

Falsos maestros.

Tensiones respecto de la autoridad apostólica.

Debates acerca de dinero y generosidad.

Pero Pablo nunca renunció a la iglesia.

La corrigió precisamente porque la amaba.

Esto nos recuerda algo importante.

La iglesia no es una comunidad de personas que ya alcanzaron la perfección.

Es una comunidad de personas que están siendo transformadas por Cristo.

Por eso necesitamos gracia.

Necesitamos recibirla de Dios.

Y necesitamos extenderla a otros.

Necesitamos amor.

Porque sin amor incluso nuestra doctrina correcta puede convertirse en ruido.

Necesitamos comunión.

Porque nadie fue llamado a caminar completamente solo.

Y sobre todo necesitamos continuamente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Esta semana puede convertirse en algo mucho más profundo que una discusión acerca de la Trinidad.

Puede convertirse en una invitación.

Vive bajo la gracia de Cristo.

Descansa en el amor del Padre.

Camina en comunión con el Espíritu Santo.

Y permite que esa relación transforme la manera en que vives con los demás.

Enseñanza principal

La experiencia cristiana madura une verdad doctrinal con transformación del carácter.

Aplicación práctica

Termina esta semana haciendo tres cosas:

Agradece por la gracia de Cristo.

Descansa en el amor de Dios.

Pide diariamente la presencia del Espíritu Santo.

Y después pregunta:

¿Cómo puedo convertir la gracia, el amor y la comunión que he recibido en una bendición para otra persona? 

Gracia, amor y comunión en el Gran Conflicto

La gran controversia entre Cristo y Satanás gira, en última instancia, alrededor del carácter de Dios.

Satanás cuestionó su justicia.

Su amor.

Su gobierno.

Su autoridad.

Pero la historia de la redención ofrece la respuesta.

El Padre ama.
Cristo se entrega.
El Espíritu transforma.

La cruz constituye la demostración más poderosa de que el gobierno de Dios está basado en amor.

Al mismo tiempo demuestra la gravedad del pecado.

La gracia nunca debe confundirse con indiferencia frente al pecado.

Precisamente porque el pecado produce muerte, Cristo tuvo que morir para salvarnos.

Y mientras nos acercamos al final de la historia, el propósito de Dios continúa siendo formar un pueblo que refleje su carácter.

Un pueblo que guarde los mandamientos de Dios y tenga la fe de Jesús.

Pero esa fidelidad nunca debe convertirse en arrogancia religiosa.

El pueblo del último tiempo debe mostrar al mundo cómo es el Dios que proclama.

Firme en la verdad.
Profundo en amor.
Lleno de gracia.
Unido por el Espíritu Santo.

Las grandes enseñanzas de esta semana

La gracia de Cristo constituye la base de nuestra salvación.
El amor forma parte esencial del carácter de Dios.
La cruz es la demostración suprema del amor divino.
Quien recibe gracia debe aprender a extender gracia.
La comunión cristiana es producida por la obra del Espíritu Santo.
Los dones espirituales existen para edificar a la iglesia, no para producir competencia.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan unidos en el plan de salvación.
La verdadera unidad no elimina las diferencias legítimas entre los creyentes.
La doctrina correcta debe producir transformación del carácter.
Una iglesia preparada para el regreso de Cristo debe ser reconocida tanto por su fidelidad a la verdad como por su amor.

Preguntas para reflexión

¿Estoy descansando realmente en la gracia de Cristo o todavía intento ganar el favor de Dios mediante mis propios méritos?

¿La manera en que trato a los demás demuestra que he comprendido el amor de Dios?

¿Existe alguien a quien necesito extender gracia?

¿Estoy contribuyendo a la unidad de mi iglesia o aumentando divisiones innecesarias?

¿Tengo una relación diaria con el Espíritu Santo o mi cristianismo se ha convertido principalmente en conocimiento?

¿Estoy utilizando mis dones para servir o para buscar reconocimiento?

¿Puede mi familia reconocer el amor de Cristo en mi manera de tratarlos?

Si alguien quisiera descubrir cómo es Dios observando mi vida, ¿qué imagen recibiría?

Reflexión final de la semana

Después de estudiar durante todo un trimestre los problemas, desafíos y enseñanzas que aparecen en las cartas a los Corintios, Pablo nos deja con tres palabras que resumen extraordinariamente bien la experiencia cristiana:

Gracia.
Amor.
Comunión.

La gracia nos recuerda que no podemos salvarnos solos.

El amor nos recuerda por qué Dios decidió salvarnos.

La comunión nos recuerda que no estamos llamados a caminar solos.

Cristo nos alcanza con su gracia.

El Padre nos abraza con su amor.

El Espíritu Santo habita con nosotros y crea comunión.

Y entonces Dios nos envía al mundo para reflejar aquello que hemos recibido.

Por eso la pregunta final no es solamente:

¿Entiendo la doctrina de Dios?

La pregunta también debe ser:

¿Está el Dios que conozco transformando la persona que soy?

Porque podemos hablar acerca de la gracia y continuar siendo implacables.

Podemos predicar acerca del amor y guardar resentimiento.

Podemos enseñar acerca del Espíritu Santo y vivir creando divisiones.

La invitación del evangelio es mucho más profunda.

Recibe la gracia.

Vive en el amor.

Camina en el Espíritu.

Y permite que tu vida se convierta en una pequeña evidencia de cómo será el Reino de Dios.

Oración final

Padre celestial:

Gracias porque nos has amado con un amor que no podemos medir.

Gracias por enviar a Jesucristo para nuestra salvación.

Gracias, Señor Jesús, por tu gracia, por haber dejado la gloria del cielo y haber entregado tu vida para rescatarnos.

Gracias, Espíritu Santo, porque permaneces con nosotros, nos enseñas, nos corriges, nos consuelas y transformas nuestro corazón.

Señor, ayúdanos a vivir aquello que hemos estudiado.

Que tu gracia destruya nuestro orgullo.

Que tu amor elimine nuestro resentimiento.

Que la comunión del Espíritu Santo venza nuestras divisiones.

Haz de nuestros hogares lugares de gracia.

Haz de nuestras iglesias comunidades de amor.

Haz de nuestra vida un testimonio de tu carácter.

Y mientras esperamos el pronto regreso de Jesucristo, ayúdanos a permanecer firmes en la verdad, llenos de tu Espíritu y unidos en la misión.

En el nombre de Jesús oramos. Amén.




Análisis | La Voz Nacional

La Lección 13 cierra el estudio de Primera y Segunda a los Corintios con una enseñanza particularmente relevante para el cristianismo contemporáneo.

Vivimos en una época caracterizada por la polarización.

Las redes sociales han facilitado que cualquier diferencia pueda convertirse rápidamente en enfrentamiento. Esta dinámica también puede entrar dentro de las comunidades religiosas.

Debates doctrinales, diferencias administrativas, estilos de adoración, preferencias generacionales o posiciones respecto de asuntos secundarios pueden terminar provocando divisiones mucho mayores que el asunto que originalmente las produjo.

La respuesta de Pablo no consiste en sacrificar la verdad para conservar artificialmente la unidad.

Durante sus cartas, Pablo demuestra que la doctrina importa.

El pecado importa.

La disciplina importa.

La fidelidad importa.

Pero al terminar su correspondencia coloca todo dentro de un marco mucho mayor: gracia, amor y comunión.

Ese equilibrio resulta esencial.

Una iglesia que habla de gracia pero nunca llama a la transformación termina vaciando la gracia de su poder.

Una iglesia que habla constantemente de verdad pero ha perdido la capacidad de amar puede terminar defendiendo correctamente una doctrina con un espíritu completamente contrario a Cristo.

Una iglesia que habla acerca del Espíritu Santo pero vive permanentemente dividida debe preguntarse si está permitiendo realmente que el Espíritu dirija sus relaciones.

La bendición de 2 Corintios 13:14 constituye por tanto mucho más que una fórmula litúrgica.

Presenta un modelo de cristianismo.

Cristo concede gracia.

Dios manifiesta amor.

El Espíritu produce comunión.

Y quienes reciben esas bendiciones están llamados a reproducirlas.

Para los adventistas del séptimo día existe además una responsabilidad especial.

Proclamamos un mensaje destinado a preparar al mundo para el regreso de Cristo. Pero la credibilidad de ese mensaje no dependerá solamente de nuestra capacidad para explicar profecías, doctrinas o acontecimientos finales.

También será evaluado mediante el carácter de quienes lo proclaman.

La pregunta inevitable es:

¿Puede el mundo reconocer en nosotros la gracia, el amor y la comunión del Dios que anunciamos?

Tal vez allí se encuentre una de las grandes lecciones con las que debemos cerrar este trimestre.

La verdad bíblica no solamente debe ser conocida.

Debe convertirse en vida.

Fuentes consultadas

La estructura, fechas, lecturas y temas diarios corresponden a la Lección 13, “Gracia, amor y comunión”, del tercer trimestre de 2026, dedicada al estudio de Primera y Segunda a los Corintios. 

La guía en español confirma las lecturas de la semana: 2 Corintios 8:9; Romanos 16:20; 1 Juan 4:8-11; 2 Corintios 13:11; Filipenses 2:1-2 y Gálatas 4:4-6.

Para el estudio bíblico se utiliza como referencia la Biblia Reina-Valera 1960.

El estudio complementario del viernes remite especialmente a escritos de Elena G. de White sobre la gracia de Cristo, el amor de Dios y la personalidad y obra del Espíritu Santo.
REDACCIÓN LA VOZ NACIONAL

Redacción La Voz Nacional

Equipo Editorial | La Voz Nacional

Contenido elaborado y revisado por el equipo editorial de La Voz Nacional, comprometido con informar con responsabilidad, equilibrio e interés público.

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