Magín Díaz sostiene que el crecimiento económico y las políticas públicas han transformado al país, pero la afirmación abre un debate sobre cuánto de esa mejoría se siente realmente en el bolsillo de las familias dominicanas.
Santo Domingo.– El Gobierno dominicano presentó nuevos indicadores que muestran una reducción de la pobreza monetaria y defendió los avances económicos alcanzados por República Dominicana. Sin embargo, una afirmación del ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, ha colocado el debate en un terreno mucho más cercano a la realidad cotidiana: según el funcionario, República Dominicana “ya es un país de clase media”.
La declaración se produjo durante LA Agenda Semanal, encuentro encabezado por el presidente Luis Abinader y dedicado a analizar la situación económica desde cuatro áreas: estabilidad macroeconómica, empleo y salarios, costo de vida y poder adquisitivo, e inversión, producción y crecimiento.
Pobreza baja a 13.75 %
Los datos presentados por el Gobierno muestran una evolución favorable.La pobreza monetaria se situó en 13.75 % durante el segundo trimestre de 2026, frente al 16.65 % registrado en igual período de 2025, una disminución interanual de 2.9 puntos porcentuales.
Cuando se observa todo el primer semestre de 2026, la tasa promedio fue de 14.58 %, frente al 17.35 % correspondiente al mismo período del año anterior.
Según el Gobierno, la reducción estuvo influenciada principalmente por el incremento del ingreso nominal promedio de los hogares y una mejor distribución de esos ingresos. Las autoridades también han vinculado el comportamiento favorable con aumentos salariales, mayor ocupación y programas sociales.
La tendencia, además, viene de niveles considerablemente superiores: la Presidencia recuerda que la pobreza rondaba el 26 % en 2019 y llegó aproximadamente al 30 % en 2020, durante el impacto de la pandemia.
Magín Díaz: RD “ya es un país de clase media”
Fue precisamente al ser cuestionado sobre por qué los indicadores positivos de la economía no necesariamente se reflejan de la misma manera en todas las economías familiares cuando Díaz formuló la declaración que ha provocado mayor discusión.El ministro sostuvo que el crecimiento económico y las políticas públicas han transformado las condiciones del país y afirmó que República Dominicana “ya es un país de clase media”.
Para sustentar su planteamiento, Díaz mencionó que una proporción mayor de la población tiene actualmente posibilidades de viajar, acceder a mejores servicios educativos y de salud, disfrutar de actividades recreativas y adquirir vehículos. También reconoció que esa transformación no significa que todos los problemas económicos estén resueltos.
Pero ¿qué significa realmente ser clase media?
La afirmación abre una discusión que va mucho más allá de las estadísticas oficiales.Una reducción de la pobreza monetaria es un indicador favorable y no debe confundirse con la percepción particular de cada hogar. Pero tampoco significa automáticamente que todas las personas que salen estadísticamente de la pobreza pasen a disfrutar de una situación económica holgada o puedan considerarse integrantes de una clase media consolidada.
Entre ambos extremos existe una población que puede encontrarse fuera de la pobreza monetaria, pero continuar siendo vulnerable ante una pérdida de empleo, una enfermedad, un aumento importante del alquiler o cualquier gasto extraordinario.
Ahí aparece una de las preguntas centrales del debate:
¿Cuánto necesita ganar realmente una familia dominicana para poder considerarse de clase media?
La economía nacional frente a la economía del hogar
La discusión también pone frente a frente dos realidades que pueden coexistir.Por un lado están los indicadores macroeconómicos: crecimiento, empleo, reducción de la pobreza e incremento de los ingresos.
Por otro está la economía que cada ciudadano enfrenta cuando llega al supermercado, paga el alquiler o la cuota de su vivienda, recibe la factura eléctrica, llena el tanque de combustible, paga el colegio, financia un vehículo o utiliza una tarjeta de crédito para completar los gastos del mes.
Que una economía avance en términos generales no significa necesariamente que todos sus ciudadanos experimenten ese avance con la misma intensidad.
Precisamente esa diferencia entre crecimiento estadístico y bienestar cotidiano es uno de los principales retos que enfrenta el discurso económico oficial.
¿Clase media con capacidad para ahorrar?
Otra forma de medir la fortaleza económica de un hogar consiste en observar qué ocurre después de cubrir sus necesidades básicas.Una familia verdaderamente consolidada económicamente debería disponer de cierto margen para ahorrar, enfrentar emergencias, acceder a una vivienda, invertir en educación y planificar su futuro sin depender permanentemente del crédito para cubrir sus gastos ordinarios.
Por eso, la discusión no debería reducirse a determinar si República Dominicana es o no un país de clase media.
La pregunta más profunda es qué tan sólida es esa clase media y qué porcentaje de sus hogares podría soportar un golpe económico sin caer nuevamente en condiciones de vulnerabilidad.
Una mejoría estadística que debe sentirse
Los datos de pobreza presentados por el Gobierno representan una señal positiva: pasar de 16.65 % a 13.75 % en la comparación del segundo trimestre supone una reducción estadísticamente relevante.El reto ahora es conseguir que esos avances puedan traducirse cada vez más en poder adquisitivo, vivienda accesible, capacidad de ahorro, estabilidad laboral y seguridad económica para las familias.
Análisis | La Voz Nacional
La discusión no debería convertirse en una batalla entre quienes dicen que “el país está bien” y quienes aseguran que “todo está mal”.Las dos realidades pueden coexistir.
La pobreza puede estar bajando y, al mismo tiempo, una parte de la población puede seguir sintiendo fuertes presiones económicas.
También es posible que más dominicanos hayan ascendido socialmente mientras otros permanezcan a una factura médica, una pérdida de empleo o un aumento del alquiler de regresar a una situación económica vulnerable.
Por eso la afirmación de Magín Díaz tiene tanta fuerza política y social.
Si República Dominicana “ya es un país de clase media”, el próximo debate no debería limitarse a celebrar la clasificación.
Hay que preguntarle al ciudadano:
¿Usted se siente de clase media?
¿Después de pagar comida, vivienda, electricidad, transporte, educación, deudas y demás compromisos todavía le queda dinero para ahorrar?
Porque al final existe una diferencia entre salir estadísticamente de la pobreza y alcanzar una estabilidad económica que permita vivir sin que cualquier imprevisto vuelva a colocar a una familia en dificultades.
Ese es posiblemente el desafío que queda detrás de los buenos indicadores: lograr que la mejoría que aparece en las estadísticas se convierta cada vez más en una mejoría perceptible en el bolsillo de los dominicanos.

Redacción La Voz Nacional
Equipo Editorial | La Voz NacionalContenido elaborado y revisado por el equipo editorial de La Voz Nacional, comprometido con informar con responsabilidad, equilibrio e interés público.
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