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RD pone a prueba su capacidad ante un gran terremoto: ¿estamos realmente preparados?


Miembros de Defensa Civil, COE, Bomberos y Ejército observan una zona urbana afectada por un fuerte sismo, con una grieta en la vía y señal de punto de encuentro
El simulacro nacional de este martes no solo medirá cuánto tarda la población en evacuar. Pondrá bajo examen los protocolos, las comunicaciones, la capacidad institucional y una de las mayores vulnerabilidades del país: qué ocurriría si un terremoto de gran magnitud golpeara realmente a República Dominicana.
 

Santo Domingo, República Dominicana.– A las 10:00 de la mañana de este martes 8 de septiembre, sirenas, altavoces y alertas en teléfonos celulares marcarán el inicio del Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto 2026.

Pero detrás del ejercicio existe una pregunta mucho más profunda que simplemente saber hacia dónde debemos evacuar:¿Está República Dominicana realmente preparada para enfrentar un terremoto de gran magnitud?

La Voz Nacional informó previamente que el ejercicio incluirá evacuaciones en todo el territorio nacional y una prueba de alertas de emergencia enviadas directamente a teléfonos celulares, una de las principales novedades del simulacro de este año.

La interrogante adquiere especial relevancia porque el propio Centro de Operaciones de Emergencias (COE) ha reconocido que el ejercicio no se limitará a sacar personas de edificios. También pondrá a prueba los planes de emergencia, protocolos de actuación, comunicaciones, coordinación entre instituciones y capacidad general de respuesta del país.

Y justamente ahí está el verdadero valor del simulacro.

No se trata de demostrar que República Dominicana está completamente preparada.

Se trata de descubrir en qué todavía no lo está.

Un terremoto no permitiría esperar ayuda inmediata

El director del COE, Erdwin Olivares, planteó uno de los elementos más importantes para evaluar la verdadera preparación nacional.

Debido a la condición insular de República Dominicana y a las características de una emergencia sísmica de gran magnitud, el país podría enfrentar dificultades para recibir asistencia internacional inmediatamente después del evento.

El propio funcionario admitió además que ningún país puede afirmar que está preparado para enfrentar el colapso de todo su territorio, aunque aseguró que República Dominicana ha avanzado en organización y capacidad de respuesta.

Esto cambia completamente la discusión.

La primera pregunta después de un gran terremoto no sería cuánto tardará otro país en ayudarnos.

Sería:

¿Cuánto podemos responder con nuestros propios recursos durante las primeras horas?

Hospitales, bomberos, Defensa Civil, Fuerzas Armadas, Policía, ambulancias, telecomunicaciones, energía eléctrica, agua potable, carreteras y equipos de rescate tendrían que funcionar simultáneamente bajo una presión extraordinaria.

Tres millones participaron el año pasado

Hay señales positivas.

Según datos ofrecidos por el COE, cerca de tres millones de personas participaron en el simulacro nacional de 2025, mientras más de 600 empresas se han incorporado a procesos relacionados con certificación de seguridad y ocupación.

El ejercicio de este año introduce además una novedad tecnológica importante: la prueba del sistema Cell Broadcast, que permitirá enviar alertas masivas directamente a los teléfonos celulares.

Las autoridades también activarán sirenas, silbatos y altavoces para evaluar diferentes mecanismos de comunicación de emergencia.

Esto representa un avance.

Pero disponer de una alerta es solamente el primer paso.

La verdadera pregunta es qué hará cada ciudadano después de recibirla.

¿Sabemos realmente qué hacer?

ONESVIE ha sido particularmente clara al respecto.

La institución exhortó a que el simulacro no sea visto como una actividad simbólica, sino como una oportunidad para comprobar si las personas conocen las salidas, las zonas seguras, las rutas de evacuación y los puntos de encuentro.

También pidió a empresas e instituciones revisar si existen obstáculos en las rutas de evacuación y comprobar que sus sistemas de comunicación funcionan correctamente.

Esto expone una debilidad frecuente en cualquier sistema de emergencia:

Un país puede tener organismos de respuesta, ambulancias y protocolos escritos, pero si dentro de una escuela, empresa, hospital o vivienda nadie sabe qué hacer durante los primeros segundos, la capacidad institucional llega tarde.

El problema no es solamente evacuar: son los edificios

Aquí aparece posiblemente la parte más delicada del debate.

República Dominicana no enfrenta únicamente un problema de preparación ciudadana.

También enfrenta un desafío de vulnerabilidad estructural.

La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones ha advertido sobre la necesidad de continuar evaluando y reforzando estructuras públicas y privadas para reducir el riesgo de pérdida de vidas ante un terremoto.

ONESVIE ha señalado que ha detectado vulnerabilidades en escuelas, hospitales, puentes y otras edificaciones evaluadas y ha insistido en que la prevención debe incluir inversión en reforzamiento estructural.

Solamente durante 2025, su portal registra evaluaciones sobre 206 edificaciones privadas, 292 públicas y 262 infraestructuras.

La existencia de estas evaluaciones demuestra que el país está trabajando sobre el problema.

Pero también confirma que la seguridad sísmica de las estructuras sigue siendo una tarea activa y no un asunto completamente resuelto.

¿Por qué RD debe tomarse esto en serio?

Porque el riesgo sísmico dominicano no es hipotético.

La isla de La Española se encuentra dentro de una zona tectónicamente activa asociada a la interacción entre las placas del Caribe y Norteamérica.

El Servicio Geológico de Estados Unidos registra entre los grandes eventos históricos de la región el terremoto de magnitud 8.1 ocurrido al norte de La Española en 1946, que además produjo un tsunami sobre la costa noreste de la isla.

El Centro Nacional de Sismología de la UASD también documenta importantes terremotos históricos asociados a las fallas que atraviesan el territorio dominicano.

Por eso el problema no consiste en determinar si algún día volverá a ocurrir un terremoto.

La cuestión es cuándo ocurrirá uno suficientemente fuerte como para poner al límite nuestra infraestructura y capacidad de respuesta.

¿Qué debería medir realmente el simulacro?

El éxito del ejercicio de este martes no debería evaluarse únicamente por cuántas personas participaron.

Deberíamos preguntarnos:

¿Cuánto tiempo tardó cada edificio en evacuar?

¿Funcionaron las alertas en los celulares?

¿Las personas entendieron inmediatamente qué significaba el mensaje?

¿Las escuelas pudieron movilizar a sus estudiantes de manera segura?

¿Los hospitales tienen planes para continuar operando después de un sismo?

¿Funcionan las comunicaciones entre los organismos de emergencia?

¿Las rutas de evacuación estaban realmente libres?

¿Las empresas conocen sus puntos de reunión?

¿Puede el Estado mantener comunicaciones, servicios esenciales y capacidad de rescate durante las primeras horas?

Y, quizás la pregunta más incómoda:

¿Cuántas de nuestras edificaciones resistirían realmente un terremoto severo?

Conclusión

República Dominicana está mejor preparada que hace años.

Existen organismos especializados, simulacros nacionales, protocolos, una red de monitoreo sísmico, evaluaciones estructurales y ahora un sistema de alerta masiva que será probado directamente en los teléfonos celulares.

Pero ninguna de esas herramientas permite afirmar que el país está completamente preparado.

De hecho, las propias autoridades reconocen que el propósito del simulacro es precisamente identificar debilidades antes de que llegue una emergencia real.

Por eso el verdadero resultado del ejercicio no será saber cuántas personas salieron de un edificio.

Será saber qué falló.

Porque un simulacro que únicamente demuestra lo que funciona sirve de poco.

El que verdaderamente puede salvar vidas es aquel que revela aquello que debemos corregir antes de que la tierra se mueva de verdad.

Análisis | La Voz Nacional

El simulacro nacional de este martes debe interpretarse como un examen de la capacidad del Estado dominicano y de la sociedad para reaccionar ante uno de los escenarios de desastre más difíciles de enfrentar.

El país ha avanzado en prevención, pero todavía existen interrogantes importantes sobre la resistencia de las edificaciones, capacidad hospitalaria, continuidad de los servicios básicos, coordinación territorial y preparación de la propia ciudadanía.

Y aquí debe hacerse una distinción fundamental:

tener organismos de emergencia no significa automáticamente estar preparados para una catástrofe.

La preparación real se mide cuando fallan simultáneamente las comunicaciones, carreteras, electricidad, hospitales y edificaciones; cuando miles de personas necesitan asistencia al mismo tiempo y cuando las primeras horas deben enfrentarse principalmente con los recursos disponibles dentro del país.

El ejercicio de este martes ofrece una oportunidad excepcional.

No para decir que estamos preparados.

Sino para averiguar cuánto nos falta para estarlo.

Fuentes consultadas

Presidencia de la República y COE sobre el Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto 2026. 

ONESVIE sobre preparación ciudadana y vulnerabilidad estructural. 

Centro Nacional de Sismología-UASD y USGS sobre antecedentes y amenaza sísmica de La Española.

Anuncio oficial del simulacro nacional⁠
Recomendaciones de ONESVIE antes del simulacro⁠.
REDACCIÓN LA VOZ NACIONAL

Redacción La Voz Nacional

Equipo Editorial | La Voz Nacional

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