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El Creador habla | Escuela Sabática del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026

El Creador habla | Escuela Sabática del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026
Cuarto trimestre: El don de profecía

Semana del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026


TEXTO PARA MEMORIZAR

«Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…»
Hebreos 1:1, 2.

La gran verdad que recorre toda la lección de esta semana es sencilla pero extraordinaria: Dios quiere comunicarse con nosotros.

La Biblia no presenta a un Dios distante, silencioso o indiferente. Presenta a un Creador que habla, busca, llama, corrige, consuela y revela su voluntad. El pecado separó al ser humano de Dios, pero no apagó la voz de Dios.

El hombre se escondió; Dios salió a buscarlo.
El hombre pecó; Dios le habló de redención.
El hombre se alejó; Dios envió profetas.
Y finalmente, Dios nos habló de la manera más extraordinaria posible: por medio de Jesucristo.

SÁBADO 26 — EL CREADOR HABLA

Hombre contemplando la creación al amanecer junto a una Biblia abierta, rodeado de montañas, ríos, cascadas y naturaleza, imagen alusiva a la reflexión del sábado de la Escuela Sabática “El Creador habla”.
Desde la creación, el deseo de Dios fue mantener una relación personal con sus hijos.

Fuimos creados a su imagen, no simplemente para existir, trabajar, comer y morir. Fuimos creados para conocer a nuestro Creador y vivir en comunión con Él.

Por eso Hebreos declara que Dios habló «muchas veces y de muchas maneras». La revelación bíblica es la historia de un Dios intentando constantemente comunicarse con una humanidad que constantemente se aleja.

Y aquí encontramos una verdad esperanzadora:

Dios no ha dejado de hablar porque el hombre haya dejado de escuchar.

La pregunta para nosotros no es solamente: «¿Habla Dios?». La pregunta realmente importante es:

¿Estoy dispuesto a escucharlo?

DOMINGO 27 — LA COMUNICACIÓN EN EL EDÉN

Adán y Eva en el Jardín del Edén escuchando al Creador en medio de una naturaleza perfecta, rodeados de animales, ríos, cascadas y luz celestial, imagen alusiva a la reflexión del domingo “La comunicación en el Edén”.
Lectura: Génesis 1 y 2


En el Edén no había barreras entre Dios y el ser humano.

Adán y Eva podían disfrutar de una relación directa con su Creador. Dios los bendecía, les daba instrucciones y se comunicaba con ellos. La comunicación con Dios formaba parte de la vida normal del ser humano.

Esto demuestra algo importante: la oración y la comunión con Dios no surgieron como una respuesta al pecado; forman parte del propósito original de nuestra existencia.

También encontramos allí el sábado. El Creador apartó un día para encontrarse de manera especial con sus criaturas.

Para el adventista, por tanto, el sábado no es solamente un mandamiento acerca del tiempo. Es una invitación semanal del Creador:

«Deja por unas horas tus preocupaciones y vuelve a encontrarte conmigo».

Vivimos rodeados de teléfonos, mensajes, redes sociales y notificaciones; sin embargo, podemos estar completamente desconectados de Dios.

El sábado nos recuerda que ninguna conexión humana puede reemplazar nuestra conexión con el Creador.

Pregunta para reflexionar

¿Cuánto tiempo dedico a escuchar a Dios en comparación con todo el ruido que escucho durante la semana?

LUNES 28 — ESCONDIÉNDOSE DE DIOS

Adán y Eva escondidos entre los árboles del Jardín del Edén después de pecar, mientras una luz celestial representa la presencia de Dios que los busca, imagen alusiva a la reflexión del lunes “Escondiéndose de Dios”.
Lectura: Génesis 3:1-8


Después del pecado ocurrió algo que nunca había sucedido: Adán y Eva se escondieron.

El pecado cambió la relación.

Antes corrían hacia Dios; ahora huían de Él.
Antes disfrutaban de su presencia; ahora le tenían miedo.
Antes existía transparencia; ahora aparecieron vergüenza, excusas y ocultamiento.

Eso sigue sucediendo hoy.

Cuando el ser humano se aleja de Dios, muchas veces no quiere escuchar su voz porque sabe que esa voz confrontará aquello que necesita cambiar.

Podemos escondernos detrás del trabajo, de las ocupaciones, de las redes sociales, del entretenimiento e incluso detrás de actividades religiosas.

Pero Hebreos 4:13 nos recuerda que nada puede ocultarse delante de Dios.

Y, sin embargo, Dios no nos descubre para humillarnos.

Nos descubre para restaurarnos.

Cuando Dios señala un pecado en nuestra vida no intenta destruirnos; intenta liberarnos.

Por eso, la solución no es seguir escondiéndonos.

La solución es decir:

«Señor, aquí estoy. Examina mi corazón y transforma lo que tenga que ser transformado».

MARTES 29 — DIOS BUSCA A LA HUMANIDAD

Moisés arrodillado ante la zarza ardiente en el desierto mientras escucha el llamado de Dios, imagen alusiva a la reflexión del martes “Dios busca a la humanidad” de la Escuela Sabática
Lectura: Génesis 3:9, 10; Lucas 15:11-32


Entonces aparece una de las preguntas más profundas de toda la Biblia:

«¿Dónde estás tú?»

Dios sabía dónde estaba Adán. La pregunta no buscaba información geográfica; buscaba una respuesta espiritual.

Era como si Dios dijera:

«Adán, ¿qué pasó contigo? ¿Dónde quedó nuestra comunión? ¿Por qué te escondes de mí?»

Y desde Génesis hasta Apocalipsis encontramos al mismo Dios buscando al ser humano.

Jesús lo representó magistralmente en la parábola del hijo pródigo. El hijo abandona la casa, desperdicia los bienes y termina lejos del padre. Pero cuando decide regresar, encuentra un padre dispuesto a recibirlo.

Ese es el corazón de Dios.

A veces pensamos que nuestra historia espiritual consiste principalmente en nosotros buscando a Dios.

La Biblia nos muestra algo todavía más hermoso:

Dios nos estaba buscando primero.

Cuando caemos, nos llama.
Cuando nos alejamos, nos busca.
Cuando nos escondemos, pregunta dónde estamos.
Cuando regresamos, nos recibe.

No existe distancia espiritual tan grande que la gracia de Cristo no pueda alcanzar.

MIÉRCOLES 30 — EXPULSADOS DEL JARDÍN

Profeta bíblico contemplando una manifestación de la presencia de Dios mientras escribe en un pergamino, rodeado de montañas, río y luz celestial, imagen alusiva a la reflexión del miércoles de la Escuela Sabática sobre cómo Dios continuó comunicándose con la humanidad después de la entrada del pecado
Lectura: Génesis 3:14-24; Isaías 59:2


El pecado tuvo consecuencias reales.

Adán y Eva tuvieron que abandonar el Edén. La comunión cara a cara que habían disfrutado quedó interrumpida.

Isaías explica el problema:

el pecado produce separación entre Dios y el ser humano.

Pero incluso cuando Dios pronunció las consecuencias de la desobediencia, apareció la esperanza.

Génesis 3:15 contiene la primera gran promesa mesiánica de la Escritura. En medio de la tragedia, Dios anunció que finalmente habría victoria sobre la serpiente.

Esto significa que antes de que Adán y Eva abandonaran el Edén, Dios ya les había hablado de salvación.

El juicio nunca fue la última palabra de Dios.

La última palabra era redención.

Jesús posteriormente prometió:

«Voy, pues, a preparar lugar para vosotros» (Juan 14:2).

La Biblia comienza con la humanidad perdiendo el acceso al paraíso y termina con la humanidad redimida viviendo nuevamente en presencia de Dios.

Por eso nuestra esperanza adventista no consiste simplemente en ir al cielo.

Nuestra esperanza es algo mucho mayor:

que el propósito original del Edén será restaurado y volveremos a estar cara a cara con nuestro Creador.

JUEVES 1 DE OCTUBRE — EL PUEBLO VOCERO DE DIOS

Jesús enseñando a sus discípulos en una colina al atardecer, con el pueblo escuchando atentamente su mensaje, imagen alusiva a la reflexión del jueves “El pueblo vocero de Dios” de la Escuela Sabática
Lectura: Hebreos 1:1, 2; Números 12:6; 2 Timoteo 3:16, 17


Después de la entrada del pecado, Dios utilizó diferentes medios para comunicarse.

La creación habla de su poder.
Las Escrituras revelan su voluntad.
Los profetas transmitieron sus mensajes.
El Espíritu Santo guía a su pueblo.

Pero la revelación más completa de Dios se encuentra en Jesucristo.

Hebreos dice:

«En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo».

Por eso cualquier mensaje, experiencia o manifestación espiritual debe conducirnos a Cristo y armonizar con la Palabra de Dios.

Como adventistas del séptimo día creemos en la vigencia del don de profecía, pero jamás debemos olvidar el propósito del verdadero don profético: conducir al pueblo a la Biblia, señalar a Cristo y preparar una comunidad para encontrarse con su Señor.

Dios no dio profetas para satisfacer curiosidades acerca del futuro.

Los levantó para llamar al pueblo a:

arrepentimiento, fidelidad, obediencia, esperanza y preparación.

Y existe además una responsabilidad para cada creyente.

Quien escucha la voz de Dios debe convertirse también en testigo de esa voz.

No necesariamente todos seremos profetas, pero todos estamos llamados a ser portadores del mensaje de Dios mediante nuestras palabras y nuestra vida. 

VIERNES 2 — REFLEXIÓN FINAL

Multitud contemplando la segunda venida de Jesucristo entre nubes de gloria y ángeles, imagen alusiva a la reflexión final del viernes de la Escuela Sabática “El Creador habla”

La historia de esta semana puede resumirse en una secuencia extraordinaria:

Dios creó al ser humano para tener comunión con Él.

El pecado rompió esa comunión.

El ser humano se escondió.

Pero Dios preguntó:

«¿Dónde estás?»

Y desde ese momento comenzó a revelarse una verdad que atraviesa toda la Biblia:

Dios no abandonó a la humanidad.

Habló por medio de sus obras.
Habló mediante los patriarcas.
Habló por los profetas.
Habló por las Escrituras.
Y finalmente habló mediante Jesucristo.

Cristo es la demostración suprema de que Dios todavía quiere relacionarse con nosotros.

Jesús vino a derribar la barrera levantada por el pecado. Murió por nosotros, resucitó, intercede en el Santuario celestial y prometió regresar.

Por eso «El Creador habla» no es únicamente una lección acerca de cómo Dios se comunicaba antiguamente.

Es una pregunta para nosotros hoy:

¿Estamos escuchando?

Porque podemos tener una Biblia abierta y un corazón cerrado.

Podemos conocer las profecías y no conocer al Dios de las profecías.

Podemos estudiar el regreso de Cristo y no estar preparados para encontrarnos con Cristo.

El propósito del mensaje profético no es simplemente aumentar nuestro conocimiento.

Es transformar nuestra vida.

GRAN LECCIÓN DE LA SEMANA

El pecado hizo que el hombre se escondiera de Dios, pero nunca consiguió que Dios dejara de buscar al hombre.

Desde aquella primera pregunta en el Edén —«¿Dónde estás tú?»— hasta la promesa final de Apocalipsis —«Ciertamente vengo en breve»— encontramos al mismo Dios llamando a sus hijos.

Y quizás hoy esa misma voz nos esté preguntando:

«¿Dónde estás?»

¿Dónde estás en tu relación conmigo?
¿Dónde está tu vida espiritual?
¿Dónde está aquella oración que abandonaste?
¿Dónde está aquella decisión que sabes que debes tomar?
¿Dónde está aquel primer amor que alguna vez tuviste?

No huyas de esa voz.

Porque la voz que pregunta dónde estás es la misma voz que murió en la cruz para encontrarte.

Y muy pronto escucharemos esa voz de una manera que ningún hijo de Dios volverá a olvidar.

Cuando Cristo aparezca en gloria, terminará para siempre la separación comenzada en el Edén.

Entonces volveremos a contemplar a nuestro Creador cara a cara.

ORACIÓN FINAL

Padre celestial, gracias porque aun cuando nosotros nos alejamos, tú continúas buscándonos. Gracias porque hablaste mediante tus profetas, nos dejaste tu Palabra y, sobre todo, nos hablaste mediante tu Hijo Jesucristo.

Perdónanos por las veces que el ruido de este mundo ha ocupado el lugar de tu voz. Ayúdanos a abrir cada día tu Palabra con humildad, a reconocer la dirección del Espíritu Santo y a vivir de acuerdo con la verdad que recibimos.

Restaura en nosotros tu imagen. Haz de nuestras familias, nuestras iglesias y nuestras vidas testimonios vivos de tu amor. Y prepáranos para aquel día glorioso cuando ya no necesitaremos contemplarte por fe, porque estaremos nuevamente delante de nuestro Creador cara a cara.

En el nombre de Jesús. Amén.

Fuentes consultadas

Biblia Reina-Valera 1960: Génesis 1:27-28; Génesis 3:1-24; Éxodo 19:16-22; Lucas 15:11-32; Juan 10:27-30; Hebreos 1:1-2. 

Escuela Sabática – Lección 1: “El Creador habla”, cuarto trimestre de 2026, El don de profecía, correspondiente a la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026.

Sabbath School / Adult Bible Study Guide, materiales de estudio, resumen y recursos de la Lección 1.
Audio Escuela Sabática, Lección 01: “El Creador habla”, cuarto trimestre de 2026. 
 
Sabbath Programs, guía y lecturas bíblicas correspondientes a “The Creator Speaks”, Lección 1.


REDACCIÓN LA VOZ NACIONAL

Redacción La Voz Nacional

Equipo Editorial | La Voz Nacional

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