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Terremotos en Venezuela: muertos aumentan a 1,450 y miles quedan desplazados

Daños y labores de emergencia tras los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que afectaron el norte de Venezuela

El balance oficial divulgado el 28 de junio confirmó 1,450 fallecidos, 3,150 heridos y 12,721 desplazados tras los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que golpearon el norte de Venezuela

Caracas, Venezuela. —El número de fallecidos por los dos poderosos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela aumentó a 1,450 personas, mientras las autoridades y equipos internacionales mantenían las labores de búsqueda, asistencia y evaluación de daños en las zonas más golpeadas por la catástrofe.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó el domingo 28 de junio que el nuevo balance oficial incluía además 3,150 personas heridas, 12,721 desplazados y 774 edificios colapsados. Las cifras reflejaban un agravamiento de la emergencia cuatro días después de los movimientos sísmicos.

Dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5

Los terremotos ocurrieron el miércoles 24 de junio de 2026. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó una secuencia de dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 en el norte de Venezuela, al oeste de Caracas.

El organismo científico estadounidense advirtió, además, que la intensidad del movimiento podía provocar un número significativo de deslizamientos de tierra, aumentando los riesgos para comunidades, carreteras y equipos de emergencia desplegados en la región.

La Guaira, entre las zonas más golpeadas

El estado costero de La Guaira, ubicado al norte de Caracas, concentró algunos de los daños más severos. Edificios residenciales quedaron reducidos a escombros y miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus viviendas mientras continuaban las réplicas.

Associated Press reportó que la destrucción generó una intensa movilización de rescatistas, familiares y voluntarios, en medio de críticas de algunos ciudadanos sobre la velocidad y capacidad de la respuesta oficial durante las primeras horas de la emergencia.

Más de 2,600 rescatistas extranjeros se habían incorporado para el domingo a los trabajos junto con equipos venezolanos y voluntarios locales.

En medio de la tragedia, las operaciones también permitieron el rescate con vida de decenas de personas atrapadas entre los escombros.

Miles de personas quedaron desplazadas

Además del número de fallecidos y heridos, uno de los efectos más graves fue el desplazamiento de miles de familias cuyas viviendas quedaron destruidas o fueron declaradas inseguras.

Según el balance oficial del 28 de junio, 12,721 personas habían tenido que abandonar sus hogares, mientras las autoridades trabajaban en la instalación de campamentos y espacios temporales para quienes no podían regresar a sus residencias.

La emergencia obligó también a mantener cerradas las escuelas durante una semana adicional en las zonas afectadas, mientras continuaban las inspecciones para determinar qué edificios podían ser habitados de manera segura. 

Réplicas y daños complicaban la respuesta

Los equipos de emergencia trabajaban bajo condiciones difíciles debido a las numerosas réplicas registradas después de los dos terremotos principales.

Reuters informó que cientos de movimientos posteriores habían incrementado los daños y mantenían en alerta a los residentes, mientras las brigadas buscaban sobrevivientes entre estructuras inestables.

El USGS señaló que los efectos secundarios del terremoto, particularmente los deslizamientos, podían extenderse sobre una superficie considerable, lo que añadía dificultades para las operaciones de rescate y la recuperación de infraestructura.

La cifra de víctimas continuaría aumentando

El balance de 1,450 muertos correspondía exclusivamente al 28 de junio de 2026 y todavía no representaba la dimensión final del desastre.

Al día siguiente, 29 de junio, las autoridades elevaron la cifra oficial a 1,719 fallecidos, 5,034 heridos y 15,866 personas sin vivienda, evidenciando la rapidez con la que evolucionaba la emergencia conforme avanzaban las labores de recuperación.

Posteriormente, el 11 de julio, el balance oficial aumentó considerablemente hasta 4,333 fallecidos y 16,740 heridos, además de 6,462 personas rescatadas y cerca de 17,000 sin hogar.

Una catástrofe de gran impacto humanitario

La dimensión del desastre trascendió las cifras de víctimas. Los terremotos dejaron comunidades enteras afectadas, interrumpieron servicios esenciales y obligaron a movilizar recursos nacionales e internacionales para atender a miles de damnificados.

La emergencia generó además una respuesta internacional en la que República Dominicana participó mediante el envío de personal y equipos especializados de asistencia humanitaria.

Associated Press describió el evento como una de las peores catástrofes naturales registradas en Venezuela en décadas, en un contexto en el que la infraestructura y las capacidades institucionales del país ya enfrentaban importantes dificultades.

Por esa razón, es preferible no conservar la afirmación de la versión anterior que lo calificaba como uno de los peores desastres “en más de un siglo”, porque las fuentes sólidas consultadas no respaldan exactamente esa formulación.

Conclusión

El balance de 1,450 fallecidos registrado el 28 de junio marcó uno de los primeros momentos en que comenzó a dimensionarse la gravedad de los terremotos que habían golpeado Venezuela cuatro días antes.

Las cifras de muertos, heridos y desplazados continuarían aumentando durante las semanas siguientes, mientras las autoridades avanzaban en la búsqueda de sobrevivientes, identificación de víctimas y evaluación de los daños estructurales.

Esta publicación debe conservarse como registro del balance oficial disponible al 28 de junio de 2026, incorporando claramente las actualizaciones posteriores para evitar que el lector interprete los 1,450 fallecidos como la cifra definitiva.

Análisis | La Voz Nacional

La evolución del número de víctimas demuestra una característica frecuente de los grandes desastres naturales: el primer balance rara vez representa la magnitud final de la tragedia.

En las primeras jornadas, numerosos lugares permanecen inaccesibles, existen personas desaparecidas y las autoridades deben confirmar identidades antes de incorporarlas formalmente a las estadísticas. Por eso es importante que los medios indiquen siempre la fecha y la fuente de cada balance.

En este caso, el salto desde 1,450 fallecidos el 28 de junio hasta 4,333 el 11 de julio evidencia la necesidad de tratar las cifras como fotografías de un momento determinado de una emergencia todavía en desarrollo.

También resulta relevante diferenciar las distintas consecuencias del desastre. La tragedia no se limitó a las muertes: produjo desplazamiento de familias, destrucción de viviendas, interrupciones de servicios, daños económicos y una prolongada necesidad de reconstrucción.

Para un medio periodístico, contextualizar esos elementos proporciona más valor al lector que limitarse a actualizar repetidamente una cifra.

Fuentes consultadas

Esta actualización fue elaborada mediante contraste de información de Reuters, Associated Press y el U.S. Geological Survey (USGS). Reuters documentó los balances oficiales y la respuesta de emergencia; AP aportó cobertura independiente desde las zonas afectadas; y el USGS confirmó las magnitudes de los terremotos y los riesgos geológicos derivados de la secuencia sísmica.
REDACCIÓN LA VOZ NACIONAL

Redacción La Voz Nacional

Equipo Editorial | La Voz Nacional

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