Productores de plátano, piña, aguacate, mango y vegetales reportan afectaciones por la falta de lluvias, mientras Ganadería confirma muertes de animales. Si el déficit hídrico persiste, algunos alimentos podrían enfrentar menor oferta y nuevas alzas.
Santo Domingo, República Dominicana.– La prolongada falta de lluvias comienza a convertirse en un problema que podría sentirse directamente en la mesa de los dominicanos. Productores agrícolas y ganaderos reportan pérdidas, reducción de rendimientos y dificultades para mantener cultivos y animales, mientras crece la preocupación sobre el efecto que una sequía prolongada tendría en la disponibilidad y el precio de los alimentos.
El impacto ya alcanza cultivos de alto consumo y relevancia económica como plátano, piña, aguacate, mango y vegetales, además del sector ganadero. La falta de lluvias durante el ciclo primavera-verano se ha profundizado durante los últimos dos meses, reduciendo la disponibilidad de agua para riego y alimentación animal.
El escenario coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta fundamental para República Dominicana: ¿qué tan preparado está el sector agropecuario para producir alimentos cuando la lluvia escasea?
El plátano comienza a sentir la presión
Uno de los productos que genera mayor preocupación es el plátano, por su peso dentro de la dieta cotidiana de los dominicanos.Productores han comenzado a reportar pérdidas asociadas directamente a la falta de agua. Edgar García Peralta, miembro de la Asociación Dominicana de Productores de Plátanos (Adoplátano), indicó que solamente en su proyecto las pérdidas se sitúan entre RD$1.5 millones y RD$2 millones.
Según explicó, la falta de agua puede provocar la caída de las plantas y la pérdida completa del producto.
El problema comienza incluso a reflejarse en los precios. Diario Libre reportó ligeras alzas relacionadas con una menor disponibilidad y señaló que Adoplátano ha advertido que, si la situación continúa deteriorándose, la escasez podría llevar el precio de algunas unidades de plátano hasta alrededor de RD$50. Se trata de una advertencia condicionada a que persista la reducción de la oferta, no de un precio generalizado actualmente en todo el país.
Piña pierde rendimiento y tamaño
La producción de piña también está siendo afectada.El productor Fabio Giuntoli explicó que durante un verano normal puede registrarse aproximadamente un 15 % de pérdidas, pero estimó que la combinación de verano y sequía ha provocado afectaciones que superan ampliamente el 30 %.
Por el momento, esto no significa necesariamente una escasez generalizada de piña, debido a que se mantienen niveles importantes de siembra.
El problema está principalmente en el rendimiento y tamaño de las frutas, algo que puede afectar tanto el mercado nacional como las exportaciones.
Mango: reducción productiva supera el 35 %
El panorama resulta especialmente preocupante en el caso del mango.Sugey Espinal, dedicada a la exportación y comercialización de esta fruta, aseguró que la reducción en la productividad de las plantaciones supera el 35 %.
Como ejemplo del impacto, indicó que mientras el año pasado su operación logró exportar 73 contenedores, este año la cifra descendió a 42, una reducción que relacionó directamente con las dificultades de manejo de los cultivos y la disponibilidad de agua.
Esta situación no solamente afecta los ingresos de los productores, sino también la capacidad exportadora de uno de los rubros agrícolas con presencia internacional.
Aguacate y vegetales bajo presión
En zonas productoras de San José de Ocoa también existe preocupación por el aguacate.Productores aseguran que algunas plantaciones ya muestran deterioro en su calidad debido a la falta de precipitaciones. Aunque las lluvias recientes han llevado alivio a determinadas comunidades, todavía existen zonas con déficit importante de agua.
Si la cosecha termina siendo menor de lo esperado, productores advierten que una reducción de la oferta podría trasladarse posteriormente al precio del aguacate.
El problema también alcanza cultivos de ciclo corto, entre ellos vegetales, granos y tubérculos, especialmente sensibles a interrupciones en el suministro de agua.
La sequía también está matando ganado
La situación no se limita a la agricultura.El director general de Ganadería, Abel Madera, reconoció que la falta de lluvias está deteriorando las condiciones de los animales y confirmó que se han producido algunas muertes, aunque señaló que hasta ahora las pérdidas no son cuantiosas.
Madera llamó particularmente la atención sobre la intensidad de estos eventos climáticos, señalando que las sequías están volviéndose más severas.
La reducción de pastos y fuentes de agua obliga además a los ganaderos a aumentar gastos para alimentar y mantener los animales, lo que eventualmente puede incrementar los costos de producción de carne y leche.
¿Puede esto provocar otra subida de precios?
Este es probablemente el punto que más preocupa a los consumidores.La relación es relativamente sencilla: cuando disminuye la producción de un alimento mientras la demanda permanece estable, la menor oferta puede generar presión sobre los precios.
Eso no significa que todos los productos afectados vayan necesariamente a experimentar fuertes aumentos.
Las lluvias, las reservas existentes, la producción de otras regiones, las importaciones, los inventarios y las medidas de apoyo del Gobierno pueden amortiguar el efecto.
Sin embargo, en productos como el plátano ya existen señales iniciales de presión, y productores de aguacate han advertido también sobre posibles aumentos si disminuye considerablemente la cosecha.
Agricultura tenía identificada la amenaza
El Gobierno conocía desde meses atrás el riesgo que representaba un período seco para la producción nacional.El Ministerio de Agricultura presentó públicamente en junio su Plan de Contingencia Agropecuaria 2026, diseñado para proteger la continuidad de la producción agrícola y pecuaria, reducir pérdidas económicas y fortalecer la seguridad alimentaria.
El propio documento contempla riesgos asociados a sequía y al fenómeno de El Niño.
Además, en julio, el Gobierno dominicano y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) realizaron un diálogo de alto nivel específicamente dedicado a las perspectivas de sequía agrícola 2026-2027 y sus implicaciones para la producción nacional de alimentos.
Las medidas planteadas incluyen tecnificación del riego, rehabilitación de canales, asistencia técnica, suministro de forraje para ganado, financiamiento, sistemas de alerta temprana y vigilancia permanente de las condiciones climáticas y productivas.
¿Tenemos suficientes sistemas de riego?
La sequía vuelve a revelar una de las grandes vulnerabilidades estructurales del campo dominicano: la dependencia que todavía mantiene una parte importante de la producción de las precipitaciones.El Gobierno ha realizado inversiones para fortalecer la infraestructura hídrica. En junio, Agricultura informó la incorporación de 71 equipos valorados en RD$287.4 millones destinados al mantenimiento de los sistemas de riego, en coordinación con el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI).
Sin embargo, los daños que actualmente denuncian productores indican que la modernización del sistema de riego continúa siendo un desafío.
No se trata únicamente de disponer de agua, sino de almacenarla, distribuirla y utilizarla eficientemente durante períodos prolongados de escasez.
La disponibilidad de agua no depende únicamente de la infraestructura de riego. También requiere proteger las cuencas hidrográficas, presas, embalses y demás fuentes que sostienen la producción agropecuaria. Precisamente, el Gobierno dominicano declaró recientemente como prioridad estratégica la protección de estos recursos mediante el Decreto 615-26, vinculando expresamente la seguridad hídrica con la seguridad alimentaria del país.
El mandatario destacó la necesidad de continuar modernizando y haciendo más productivo el campo, mientras el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, ha reconocido las afectaciones ocasionadas por la sequía y señalado la importancia de una mejor administración de los recursos disponibles.
Aunque algunas lluvias recientes han comenzado a aliviar determinadas zonas, las autoridades y productores coinciden en que todavía hace falta más precipitación y que el problema de fondo exige soluciones que vayan más allá de esperar que vuelva a llover.
Pero las señales de advertencia ya están sobre la mesa.
Hay pérdidas en plátano, reducción superior al 35 % en productividad de mango reportada por una exportadora, afectaciones importantes en piña, dificultades en aguacate y vegetales, y muertes de ganado confirmadas por las propias autoridades.
Si las lluvias se normalizan, parte de la presión podría disminuir.
Pero si los períodos secos se hacen cada vez más frecuentes e intensos, la discusión ya no puede limitarse a cuánto lloverá la próxima semana.
La pregunta que República Dominicana tendrá que responder es otra:
¿puede un país que depende de su agricultura garantizar la producción de alimentos incluso cuando deja de llover?
Es también una prueba sobre infraestructura, planificación y política agropecuaria.
República Dominicana dispone de tierras productivas, agricultores experimentados, presas, canales y sistemas de riego. Sin embargo, cuando una reducción prolongada de las lluvias comienza rápidamente a traducirse en pérdidas de cultivos y presión sobre productos básicos, resulta legítimo preguntar si la inversión realizada hasta ahora es suficiente.
El Ministerio de Agricultura no puede controlar la lluvia.
Pero sí tiene responsabilidad sobre la planificación del sector, la tecnificación del riego, la asistencia a los productores, la coordinación con el INDRHI, el acceso al financiamiento y la capacidad de anticipar los efectos que una sequía puede producir sobre la oferta alimentaria.
El verdadero desafío no es reaccionar cada vez que llega una sequía.
Es construir un campo capaz de seguir produciendo cuando la lluvia no llega.
Y si algo demuestra el escenario actual es que esa transformación todavía está incompleta.
Gobierno reconoce que hay que prepararse
El presidente Luis Abinader abordó recientemente los desafíos del sector agropecuario durante el XXVIII Encuentro Nacional de Líderes del Sector Agropecuario organizado por la Junta Agroempresarial Dominicana.El mandatario destacó la necesidad de continuar modernizando y haciendo más productivo el campo, mientras el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, ha reconocido las afectaciones ocasionadas por la sequía y señalado la importancia de una mejor administración de los recursos disponibles.
Aunque algunas lluvias recientes han comenzado a aliviar determinadas zonas, las autoridades y productores coinciden en que todavía hace falta más precipitación y que el problema de fondo exige soluciones que vayan más allá de esperar que vuelva a llover.
Conclusión
La sequía todavía no ha provocado una crisis alimentaria generalizada en República Dominicana, y sería prematuro afirmar que se avecina inevitablemente un aumento masivo de precios.Pero las señales de advertencia ya están sobre la mesa.
Hay pérdidas en plátano, reducción superior al 35 % en productividad de mango reportada por una exportadora, afectaciones importantes en piña, dificultades en aguacate y vegetales, y muertes de ganado confirmadas por las propias autoridades.
Si las lluvias se normalizan, parte de la presión podría disminuir.
Pero si los períodos secos se hacen cada vez más frecuentes e intensos, la discusión ya no puede limitarse a cuánto lloverá la próxima semana.
La pregunta que República Dominicana tendrá que responder es otra:
¿puede un país que depende de su agricultura garantizar la producción de alimentos incluso cuando deja de llover?
Análisis | La Voz Nacional
La sequía actual debe verse como algo más que un problema climatológico.Es también una prueba sobre infraestructura, planificación y política agropecuaria.
República Dominicana dispone de tierras productivas, agricultores experimentados, presas, canales y sistemas de riego. Sin embargo, cuando una reducción prolongada de las lluvias comienza rápidamente a traducirse en pérdidas de cultivos y presión sobre productos básicos, resulta legítimo preguntar si la inversión realizada hasta ahora es suficiente.
El Ministerio de Agricultura no puede controlar la lluvia.
Pero sí tiene responsabilidad sobre la planificación del sector, la tecnificación del riego, la asistencia a los productores, la coordinación con el INDRHI, el acceso al financiamiento y la capacidad de anticipar los efectos que una sequía puede producir sobre la oferta alimentaria.
El verdadero desafío no es reaccionar cada vez que llega una sequía.
Es construir un campo capaz de seguir produciendo cuando la lluvia no llega.
Y si algo demuestra el escenario actual es que esa transformación todavía está incompleta.
Fuentes consultadas
Diario Libre documentó este 7 de septiembre de 2026 las pérdidas reportadas por productores, las advertencias sobre precios, la reducción productiva del mango y las declaraciones del director de Ganadería.El Ministerio de Agricultura confirmó previamente su Plan de Contingencia Agropecuaria 2026 y las inversiones realizadas para fortalecer los sistemas de riego.
El Ministerio de la Presidencia informó además sobre la preparación conjunta del Gobierno y la FAO frente al riesgo de sequía agrícola para 2026-2027.

Redacción La Voz Nacional
Equipo Editorial | La Voz NacionalContenido elaborado y revisado por el equipo editorial de La Voz Nacional, comprometido con informar con responsabilidad, equilibrio e interés público.
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